La política energética cortoplacista de Chile

El especialista en eficiencia energética Antonio Sánchez nos da su punto de vista sobre el conflicto de HidroAysén.

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(cc) desierto_atacama

Antonio Sánchez fue colaborador de VeoVerde durante un buen tiempo. Es ingeniero civil mecánico de la Universidad de Chile y asesor en temas de eficiencia energética. Desde que estaba en la universidad, se especializó en temas de energías limpias como la solar, siguiendo a su mentor, el profesor Roberto Román.Trabajó tres años para la Unión Europea desarrollando un Software de Eficiencia Energética y actualmente estudia su Doctorado en Eficiencia Energética en la Construcción, para crear Edificios Exergéticos, en la ETH de Zürich, por lo que todo el tema de HidroAysén no le es indiferente.

Es un gran entendido sobre materia energética y ya venía hablando sobre HidroAysén bastante tiempo atrás en el sitio. Como lo hizo en su columna: HidroAysén: ¿Lo necesitamos? en el que hacía clara referencia a la política energética del país y la visión cortoplacista que se tiene sobre este tema, mirando con suerte a 20 años cuando lo que se debiese hacer es pensar a 500 años.

Debido a la contingencia sumamente relevante que ha llenado los medios las últimas semanas, nos hemos enfocado en tratar de informar, dar una opinión y denunciar lo que creemos está mal, pero no nos interesa ser sólo parte del problema, también queremos ser parte de la solución. Es por eso, que estamos tratando de conversar con la mayor cantidad de expertos posibles para decir con más fuera que nunca “No queremos HidroAysén, porque tenemos una alternativa mejor”. Frente a esto, quisimos que Antonio nos contara su opinión frente a lo que está pasando y a cómo poder enfrentarlo de manera sustentable.

“El tema de la energía es mucho más complejo que la evaluación técnica económica incluyendo externalidades, como son las evaluaciones de ciclo de vida (que son las mejores dicho sea de paso).

El tema de fondo es el modelo de desarrollo que se sigue (ie; las condiciones de borde e iniciales, son las que dictaminan el espectro de soluciones factibles).

La energía es un tema crucial, específicamente si lo vemos como pilar del tópico SUSTENTABILIDAD. Y no, desde el punto de vista Hippie de la palabra, sino que, muy por el contrario, desde la definición: Mantener nuestra calidad de vida sin poner en riesgo el del las futuras generaciones.

Con eso dicho, se hace evidente que las políticas energéticas dependen del “modelo de desarrollo” (lo pongo entre comillas, ya que es una discusión filosófica y no técnica, por ejemplo ¿crecimiento =desarrollo?) cualquiera que sea la filosofía adoptada, la energía debería ser una política de Estado, es decir, transversal a los partidos políticos, a las generaciones y a los intereses privados.

¿Y por qué?

Porque si el modelo de desarrollo adoptado, integra la sustentabilidad, entonces entiende que la energía es una política de largo plazo. Pero no veo a nadie discutiendo de cuáles son nuestras políticas de largo plazo y cuanto tiempo es el largo plazo: 15, 50 o 500 años?
Para mí, el mínimo tiempo posible son 10.000 años (desde que surge la agricultura). Ese es el largo plazo. Pero dudo que alguien piense más allá de tres años.

Si pensamos con un espectro de tres años, soluciones como las de HidroAysén son totalmente factibles (y eso que se demorará como 20 años en ser totalmente operativa). Pero si pensamos en 50 años, HidroAysén no tiene pies ni cabeza.

Citando a mi amigo Stiven Kerestegian, miembro de esustentable.com:

“Las represas tienen una vida útil de 60-80 años. Después ya bajan su nivel de producción o simplemente son abandonadas ya que no generan ingresos…

Destruir lugares únicos en el mundo, lugares con un valor inmedible (y menos en plata). Glaciares y ríos que demoraron miles de millones de años en crearse, los vamos a destruir solo por que podemos?

Hay sólo dos tipos de personas que opinan sobre este proyecto, los que están a favor por que no se han dado el tiempo de investigar y entenderlo (que son la gran mayoría de los Chilenos) y el resto de nosotros que estamos en contra no por que somos ambientalistas extremos pero por que entendemos que esta NO es una estrategia energética cuerda ni adecuada si no un NEGOCIO, al igual que Pascual Lama, lo peor es que ni si quiera es un negocio para la economía Chilena, Transelec (la del tendido de las torres) es canadiense y Endesa ( la dueña de los derechos de agua y las represas) española…

Incluso para la gente que no cree en el desarrollo sustentable y solo en el desarrollo a toda costa, que corta vista tenemos para considerar destruir esa ecología milenaria por un tema energético creado por las mismas industrias que no ven personas sino consumidores, que no ven el valor inmedible de la naturaleza sino recursos naturales para vender en el mercado al que mas pague…”

Que le diremos a nuestros hijos y a nuestros nieto cuando nos pregunten por que destruimos lo poco que quedaba de nuestra flora y fauna habiendo tanta tecnología y tanta creatividad para solucionar problemas y crear energía de miles de otras formas…”