Análisis del Ciclo de Vida: El “lenguaje” de los profesionales de la sustentabilidad

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(cc) GuenterHH

A pesar de no estar ni cerca de ser una experta en el tema puedo al menos argumentar a mi favor que he leído bastante sobre el tema para poder hacer la siguiente hipótesis. Creo que el Análisis del Ciclo de Vida se convertirá en la herramienta clave de los profesionales de la sustentabilidad en todas partes. Si no sabes a lo que me refiero, y quieres sobresalir en este campo o te interesa estar al día, tienes que subirte rápido a bordo. Voy a explorar por qué creo que esto es cierto en este y otros posts.

¿Sabes cuál es la huella de tu notebook? ¿y de tu celular? Los profesionales de la sustentabilidad, se han estado haciendo preguntas sobre la huella o sobre el ciclo de vida de los productos y servicios que consumimos cada vez con más frecuencia. En un mundo sustentable, de circuito cerrado, tenemos que entender los impactos ambientales y sociales de los productos y servicios que ofrecen las empresas. El Análisis del Ciclo de Vida (ACV), el proceso por el cual se mide la huella, es una ciencia relativamente nueva. Para muchos, es todo un nuevo idioma. Sin embargo, si estamos involucrados en la planificación estratégica de marketing, o de fabricación como profesional de sustentabilidad, nunca ha habido un tema más crítico que requiera de nuestra comprensión en profundidad.

¿Suena complicado y excesivamente científico? Tal vez pienses que sólo los académicos y consultores especializados deben estar aún tratando de buscarle sentido al ACV. Piensa de nuevo. Si estás en el campo de la sustentabilidad, es necesario tener un conocimiento básico del Análisis Ciclo de Vida. Es el lenguaje de la sustentabilidad y en la era de las “declaraciones sobre el etiquetado verde” es el lenguaje para comprender.

En 2010, más del 95% de los productos de consumo que dicen ser verdes eran culpables de al menos un pecado de “greenwashing”, acto de engañar a los consumidores sobre las prácticas ambientales de una empresa o los beneficios ambientales de un producto o servicio, según el informe de TerraChoice Greenwashing 2010.

En esencia, algún tipo de transparencia “radical” en los productos ecológicos es la única forma creíble de la transformación de nuestra economía de mercado a una que internaliza las externalidades de la degradación ambiental causada por la fabricación y el uso de los productos. En el centro de este sistema, que logra diferenciar a quien hace las cosas bien, está el Análisis del Ciclo de Vida.

Daniel Goleman, autor de “Inteligencia Ecológica”, y de muchos más textos sobre Inteligencia que ya habrán leído o al menos oído nombrar, describe Análisis del Ciclo de Vida (ACV) como la “deconstrucción de cosas … que nos permite medir su impacto en la naturaleza desde el comienzo de la producción hasta su disposición final”. Cada vez es más claro, que la ACV es un concepto y el lenguaje esencial para cualquier persona en el ámbito de la sustentabilidad, porque “el diablo está en los detalles”. A no ser que puedas examinar críticamente los estudios de ACV, incluso a un nivel superficial, su eficacia en la era de la “transparencia radical” será limitada.

Y esto no afectará solo a los profesionales, si la tendencia sigue su camino los etiquetados verdes incluirán alguna categorización sobre ACV, por ende los consumidores, sobretodo aquellos preocupados por el medio ambiente, deberán aprender para tomar la mejor decisión. No podemos quedarnos contentos con la realidad actual de las empresas verdes en Chile, en la que los cambios ecológicos sólo son buenos si no afectan costos y rendimientos y en la que decidimos según lo biodegradable del paquete. Debemos exigir más a futuro, debemos preguntarnos cuánto contaminó algo para llegar a mis manos, y elegir sabiendo que cuanto más sustentable, mejor.