Obstáculos para ciclistas: Perros callejeros

En el twitter de @veoverde se ha comentado bastante esta problemática. ¿Y a ti, te ha pasado?

perrocallejero550x374.jpg

(cc) peterkellystudios

Personalmente, soy de los que creen que los perros vagos, callejeros, son los más tranquilos de todos. Claro, si tienen que ser amables con la gente para conseguir comida, tienen que tener cuidado para que no los atropellen. Aunque también tienen que ser agresivos con otros canes para sobrevivir en las calles. En la manifestación que hubo ayer en la Plaza de la Constitución había dos perros peleando y nadie los podía parar.

Más de alguna vez me he cruzado con perros callejeros andando en la bicicleta. Recuerdo una ocasión en que un perro dormía profundamente en una esquina que hacía la ciclovía para sortearr un árbol: nada que hacer, esquivarlo . Además, cosa graciosa, los perros no entienden los sonidos como nosotros, entonces no sirve para nada el “ring-ring” de la bicicleta para pedirle a uno que se haga a un lado, te quedan mirando sin entender el sonido ni la velocidad de la bici y sin noción del atropello.

Tal vez estoy hablando un poco mal de los perros. Los creo inteligentes y capaces, pero hay cosas que simplemente no entienden, como que no tiene sentido tratar de morder las ruedas de los autos.

En mi universidad, donde habita un número indeterminado de perros vagos, sucede que se instalan afuera de una de las salidas, y si uno pasa en bicicleta, tratan de morderte los pies. Yo frente a eso tengo dos estrategias. La primera es detenerme y acercar el zapato a la boca del perro, que cuando ve que ya no se está moviendo deja de desearlo. La otra es pedalear a toda velocidad y hacer que el perro te persiga por la calle, cosa que hacen sólo unos segundos, deteniéndose y devolviéndose con una actitud orgullosa de derrota, así como “bueno, no importa”.

Si bien alguna vez he chocado con uno, otro me ha mordido y he tenido que esquivar a varios, los perros en la calle no me parecen un obstáculo importante para el ciclismo. No tienen porqué entender qué cosa es una ciclovía, y no hay cómo explicarles que sería conveniente que no se paren sobre ella. Con una persona o un auto no, que salga inmediatamente de mi camino, pero con el perro se puede ampliar el criterio, ¿no?