Faber-Castell lanza línea de productos verdes, los “ecolápices”.

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(cc) martius

Para reciclar un lápiz de madera habría que guardar la madera casi molida que se pierde en cada afilada, cosa complicada, pero esa basurita se puede botar en la tierra y pasa rápidamente a formar parte de la misma. Pero un ecolápiz no es un lápiz reciclable sino uno construido con árboles reforestados.

La compañía multinacional alemana Faber-Castell, celebrando sus 250 años de historia –con más de 50 en Chile-, presentó su nueva línea de lápices ecológicos. La gracia de estos ecolápices es que, además de estar constituidos de madera reforestada, están diseñados especialmente  para que sean más cómodos y duraderos, con tecnología antideslizante por fuera, y con una nueva técnica patentada por la empresa para proteger la mina, que no se rompe al sacarle punta ni se quiebra si el lápiz se cae.

Así que eso es un ecolápiz, un lápiz construido con madera reforestada. Aunque en realidad habría que decir re-deforestada, porque tuvieron que deforestar (sacar los árboles) para luego reforestar (poner árboles donde no hay), y luego deforestar (sacar el árbol) para iniciar recién la construcción del ecolápiz.