Osa polar recorre 687 kilómetros en nueve días

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(cc) Greenpeace_Chile

Cuando la comida desaparece y los hielos donde viviste toda tu vida ya no están, no queda otra que salir a buscarlos. Así le pasó a una osa polar en el norte de Alaska. Producto del deshielo, que es especialmente dramático en el verano, tuvo que desplazarse 687 kilómetros a través de las frías aguas del mar de Beaufor, en el norte de Alaska, y lo hizo en sólo nueve días.

Un grupo de científicos del Instituto Geológico de EEUU había puesto en collar GPS en su cuello, y un termómetro bajo su piel, para estudiar el comportamiento de los osos polares. No pensaron encontrarse con la sorpresa de un viaje tan largo, lo que atribuyeron a que la falta de aguas lo suficientemente frías para cazar focas.

Los osos polares necesitan una dieta muy rica en calorías para soportar las inclemencias del frío polar, pero, producto del deshielo, las focas se han retirado hacia aguas más frías. Así que la osa las siguió. La técnica que usan los osos para capturarlas es hacer un forado en el hielo y esperar que las focas se asomen para cazarlas.

Producto de este gigantesco viaje, la osa perdió el 22% de su masa corporal. Lamentable situación la de los osos, pero para los científicos esta fue la primera vez que se registra un viaje de estos animales. Una de las conclusiones que sacaron es que el deshielo de los mares del norte, efecto directo del calentamiento global, está afectando profundamente el hábitat y el estilo de vida de estos animales.