En 2010 bajó la instalación de plantas eólicas en España

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A quién no le gustaría usar únicamente energía limpia. Ya muchas empresas, instituciones y hasta edificios (ver Empire State o Pepsi) han decidido utilizar únicamente energía proveniente de fuentes renovables y amistosas con el medio ambiente.

En la Unión Europea se han planteado el objetivo de que para el 2020 por lo menos un 20% de la energía utilizada sea limpia, pero es una meta difícil de alcanzar. Aunque ha habido grandes avances, en 2010 España redujo por primera vez en 7 años el ritmo de crecimiento de centrales eólicas, aunque el nivel es altísimo: más de 20 mil MW instalados, y la meta propuesta en 2005 de tener 20.155, superada. Con esto, la energía eólica cubrió un 16,6% de la demanda española, convirtiéndose en la tercera fuente de generación más grande del país.

Mientras tanto, en Chile florecen los proyectos termoeléctricos y las represas. Es difícil entender el porqué de esto, sabiendo que el uso de energías renovables no sólo ayuda a proteger el medio ambiente y a minimizar los efectos del cambio climático, es además más barato. Y los parque eólicos son de lo más pintoresco.

Dentro de las más grandes iniciativas eólicas de nuestro país se encuentran  los 700 millones de dólares invertidos por CodelcoNorte en Antofagasta, y el parque eólico Monte Redondo, en la comuna de Ovalle, que aporta sólo 38 MW al Sistema Interconectado Central, número incomparables con los 20.000 españoles.

Otra iniciativa de energías renovables en Chile es la que hace COPEC, que ha invertido más de 1300 millones de dólares, ahorrando hasta un 16,5% de la electricidad utilizada en sus servicentros.

Para los españoles, que la producción de energía eólica aumente en 1.500 MW es muy poco. Para Chile, sería un número fantástico.