Intendencia proyecta nuevo ‘Plan Regulador Metropolitano’

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(cc) André Elias

Se dice que Santiago de Chile es una de las capitales más contaminadas del mundo, pero según el Índice de Ciudades Verdes de Latinoamérica, queda justo al medio, ni tan bien ni tan mal. Con iniciativas estatales como aumentar el número de áreas verdes o alargar el metro hasta Maipú, se sube en el índice, y ni pensar en instalar una termoeléctrica dentro del valle, que se baja.

Si bien parece estar mejorando, desde el gobierno se está impulsando la iniciativa de un Plan Regulador Metropolitano. Según el intendente Fernando Echeverría, militante RN, el gran problema de Santiago el déficit en la construcción de viviendas sociales, situación que golpea a los más de 200 mil santiaguinos que no tienen casa o que viven de allegados, además de la desigualdad que hay en distintos sectores de la capital: mientras en Vitacura hay 18 m2 de áreas verdes por habitante, en Cerro Navia hay sólo 1.

Pero, ¿qué es un plan regulador? “Es un instrumento de planificación territorial que permite ordenar y reorientar el desarrollo urbano de una comuna, definiendo el uso que se dará al suelo y sus características”. Según Ciper, “en una oportunidad de pensar, dialogar y analizar seriamente cómo queremos que sea la comuna (o ciudad) que hemos elegido para vivir”.

Por su parte, la organización ciudadana “Por un Santiago a Escala Humana”, rechaza la expansión de 10.000 hectáreas que propone el proyecto, asegurando que Santiago está en medio de un valle inundable, que recibe aguas de diversas quebradas, que el terreno es de baja aptitud urbana y de gran riesgo sísmico. Pasará lo mismo que sucede en los barrios periféricos, que se inundan cada invierno, dándoles enormes molestias a los vecinos.

La propuesta es entonces desarrollar una estrategia de desarrollo más amplia, un sistema que permita el desarrollo urbano de la región no centrado en Santiago. Esto podría realizarse encauzando el crecimiento demográfico hacia pequeñas localidades anexas a la capital, y mejorando los servicios viales, ferroviarios y de equipamiento de estas localidades. Dígase Peñaflor, Pirque, Lampa, Isla de Maipo, Batuco. Incluso, con la existencia de un tren rápido, sería factible hacer el recorrido Santiago-Los Andes dos veces al día, pero en cambio, es delirante hacer el recorrido San Bernardo-La Dehesa en Transantiago dos veces al día.

Es sabido que al 2030 Santiago contará con 1,6 millones de habitantes más que ahora, y que tienen que tener dónde vivir. De las 10.000 hectáreas de expansión, unas 2500 serán destinadas a áreas verdes, mil hectáreas de equipamiento e infraestructura, y las 6500 restantes serán de uso habitacional, que es el problema que al gobierno le interesa resolver, la falta de suelo para construir viviendas, esperándose que el Consejo Regional de la aprobación al proyecto en las próximas semanas.

Al parecer, Santiago va a seguir creciendo, con un poco más de árboles, ojalá. Pero más pavimento, más casas, más edificios, ¿eso queremos para Santiago?