Columna: Domingo al aire libre en el Cerro San Cristóbal

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Vista aérea piscina Antilén

Como les he contado, hace un rato que estoy empezando a venirme al trabajo en bicicleta (lo que me tiene muy contento, ya que son innumerables los beneficios que esta rutina entrega, sobre todo cuando son largas distancias las que se recorre). Pero pese a eso, todavía no estoy preparado subir el cerro San Cristóbal en bici. De todas formas, el domingo quise aprovechar el día al aire libre, así que decidí irme a la piscina del cerro y disfrutar de un buen día de verano.

Cuando llegué a la entrada, por Pedro de Valdivia, fue impresionante ver a tanta gente en bicicleta (yo iba en moto). Ahí me acordé que los fines de semana el acceso al cerro por dicha entrada es solo para ciclistas y peatones hasta la 1:30. Así que me fui hasta Pio Nono para entrar por ahí. Cuando empecé a subir, me topé con muchísimas personas haciendo deporte: Trotando y andando en bicicleta, lo que encontré sumamente motivante y grafiqué lo importante que es tener buenos espacios para que las personas puedan ejercitarse al aire libre.

Una vez que llegué a la cima, tuve que dejar la moto estacionada y esperar a un bus que me llevaría hasta la piscina. Mientras tanto, un grupo de almenos 100 personas seguía atento a un profesor de yoga que daba una clases a través de unos parlantes que habían sido instalados. “Yoga en el cerro”, pensé, “que notable idea”.

Llegó el bus y nos fuimos a la piscina “Antilén”, ya que la otra piscina tuvo problemas luego del terremoto y está siendo reparada. Cuando llegamos, como a las 12:30, todavía no estaba tan llena (o sea, estaba llena, pero no repleta). Tratamos de ponernos alrededor de la piscina pero fue imposible porque no quedaba espacio. Así que decidimos bajar un poco hasta encontrar algo de sombra. Y fue la mejor decisión, porque encontramos un pasto con poca gente y con un poco de sombra, así que si lo que quieres es descansar y desconectarte un rato, te recomiendo que no te pongas arriba, porque el ritmo del reguettón de los celulares de los jóvenes probablemente te moleste un poco.

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(cc) alobos flickr

Cuando le comenté a un amigo del trabajo que pretendía ir a la piscina del cerro, me recomendó llevarme un buen picnic porque arriba las cosas eran bastante caras. Y tenía razón, a continuación la lista de precios que logré memorizarme:

Lata de bebdia: $1.000

Pan Jamón/Queso: $1.000

Empanada de pino: $1.500

Papas fritas: $2.000

Por suerte le había hecho caso y había llevado un buen almuerzo para que no quedan tan quebrado, ya que la entrada de la piscina vale $7.500.

Así que ahí me quedé, disfrutando del gran día de verano, haciendo un picnic, bañándome en la piscina y disfrutando del gran parque que tenemos en la ciudad.

Aquí, algunas recomendaciones y datos:

Lleve factor solar (y échese más de una vez, yo me eché solo una y igual me quemé).

No vaya sin un picnic importante, ya que la tienda es bastante cara.

Llegue temprano (para que valga la pena hacer el gasto y encuentre un buen lugar donde ponerse).

Si puede ir durante la semana en vez del domingo, seguramente se topara con -almenos- 1.200 personas menos (la piscina tiene capacidad para 1.500 y el domingo llegó un minuto en que cerraron la caja para que no entrara más gente).

La piscina está abierta de martes a domingo de 10 a 19 horas.

Su valor es de 7.500 pesos.

Tienen camarines con ducha y baño.

Hay guardarropía con aporte voluntario.