Ecológico y rentable ¿por qué no?

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(cc) Doc Albores

Frente a la pregunta de por qué se pretendía construir una termoeléctrica en Punta de Choros, la respuesta del empresariado y del gobierno es que es una forma barata de conseguir la indispensable energía que el país necesita. Recuerdo al ministro Ricardo Raineri (Energía), en conversación con Matías del Río, diciendo que, si bien no era correcto construir la termoeléctrica en Barrancones, era indispensable construirla en alguna parte, y su molestia se centraba en que en cualquier parte que se intentara, el mundo social se organizaría para impedir la construcción de la contaminante. Bien.

Pero frente a la afirmación propuesta por Hidroaysén a través de la televisión “ninguna forma de energía es suficiente por sí misma”, podría darse vuelta el argumento y decir “ninguna forma de energía es indispensable”. Es decir, entre los métodos existentes para producir energía hay que elegir dos, tres, cuatro, en ningún caso sólo uno, y por ningún motivo todos.

Entonces la decisión habrá que tomarla según la eficiencia de los métodos, eficiencia que en estas sociedades contemporáneas tiene que ver con el capital financiero de una empresa y el lugar donde lo invierte. Como informó VeoVerde aquí, el edificio Empire State decidió utilizar únicamente energía limpia. Únicamente. Como es lógico, la decisión se tomó pensando en cómo invertir bien el capital. Si su dueño, Tony Malkin, se motivó para hacerlo, fue porque los métodos no contaminantes para obtener energía han logrado ser baratos y eficientes. “Lo hacemos no sólo por el bien del medio ambiente, sino porque es un buen negocio”. Todas las remodelaciones del edificio se piensan desde los precios del mercado, demostrando que la energía limpia y eficiente es rentable.

Los más de 550 millones de dólares invertidos en la remodelación, transforman al Empire State en un símbolo incluso turístico, con cuatro millones de visitantes al año. “Queremos aprovechar el poder simbólico de este maravilloso edificio para lanzar un mensaje al mundo. Y queremos hacer de paso una poderosa advertencia a los políticos y empresarios: Lo verde no es sólo deseable, sino también rentable”, asegura Malkin.