Vecinos del Golfo de México presentan graves signos de intoxicación

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(cc) Rossarrio

Dolores de estómago y cabeza, dificultades respiratorias, resfrío, náuseas y hemorragia por los oídos , son algunas de las desagradables consecuencias que han debido sortear los habitantes de la costa estadounidense del Golfo de México, que el pasado 20 de abril debieron enfrentar el derrame de por lo menos 4,9 millones de barriles de la planta petrolera British Petroleum (BP), la que posteriormente  usó dispersantes tóxicos para frenar el desastre, sin tomar en consideración que dicho solvente – el Corexit- se encontraba prohibidos en 19 países.

Dichos dispersantes contenían químicos que según muchos científicos y toxicólogos, son peligrosos para la salud humana, la vida marina y silvestre, debido a que acarrearían graves consecuencias neurotóxicas que van desde narcosis, anestesia, depresión del sistema nervioso central, dificultades respiratorias, inconsciencia, desatándose en algunos casos -incluso- hasta la propia muerte.

De momento, dichos problemas de salud se han hecho cada vez más comunes entre los vecinos del Golfo de México, luego de que a partir de septiembre el propio gobierno local diera luz verde para que los surfistas volvieran al agua.

Así la falta de voz de las autoridades locales mantiene a los vecinos desconcertados, clamando una respuesta que de una pronta solución a la situación que afecta desde hace ya largos 8 meses.