(131) El gran debate del Etanol: Una apuesta casi ganadora

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(cc) DaKohlmeyer

Partamos por lo fundamental. ¿Qué es el etanol? Básicamente, es un combustible que intenta posicionarse como un combustible complementario o alternativo a los derivados del petróleo, que se puede utilizar para mover cualquier motor a combustión, ya sea, un automóvil, una moto o un tractor.

Un punto que incide en su trascendencia es la materia prima con la que se hace. Por lo general se utilizan sustancias que contienen mucha sacarosa, como la caña de azúcar (sin duda la mejor) o la remolacha; o productos altos en celulosa, como la madera; o aquellos vegetales que tiene mucho almidón, tales como las papas o el maíz.

Justo en este último punto aparece el principal defecto del Etanol. Transversalmente cuestionada ha sido la posibilidad de transformar un alimento tan básico como el maíz en combustible, como se está haciendo en algunas zonas de Estados Unidos. ¿Pero por qué? Simple y claro, lo explicó Fidel Castro en su momento. El problema radica en que si se utiliza el maíz como materia prima, inmediatamente, sube su precio. Por ende, los agricultores dejan de sembrar otro tipo de alimentos. Y si sube el maíz, sube la carne, ya que el alimento base de muchos animales es el maíz. Conclusión: países pobres aumentan su hambruna.

En resumidas cuentas, Fidel Castro alzó golpeó la mesa porque era inconsedible que la producción mundial de maíz terminara hecha humo y no en el estómago de los más necesitas. De sentido común ¿No creen?

Todo partió cuando el entonces presidente George W. Bush comenzó a promover la producción de este combustible, con la idea de que los autos norteamericanos mezclaran un porcentaje de biocombustible con bencina tradicional, de esta manera, se disminuiría la dependencia de proveedores petroleros extranjeros. Aparentemente un buen negocio, bueno, sólo para algunos.

Está claro que un tipo como Bush no apoya este tipo de iniciativas porque tienen ha desarrollado una consciencia ecológica. Claro que no. El tipo lo hace porque entre los agricultores norteamericanos cuenta con un apoyo, prácticamente, unánime. Era que no.

Pero la hambruna no es el único gran “pero” del etanol. Lo otro malo es que el maíz es baja eficiencia ya que tan sólo se le puede extraer un 30 por ciento más de energía con relación a la que utiliza en su producción. En contraste, la caña de azúcar, es mucho más rendidor. Y por harto. Ya que genera entre 700 y 800 por ciento más, según explica el experto en energía Delcio Rodrigues, de la ONG verde, Vitae Civilis.

Pero la caña de azúcar tampoco es la panacea. Si bien en Brasil hoy son más de 2,6 millones de autos los que se mueven con este combustible, en su producción están sus debilidades. Famosas son las quemas de hojas para facilitar la cosecha, la misma que cada temporada provoca graves enfermedades respiratorias y smog. Pero hay más. Lass condiciones laborales a las que son sometidas los jornaleros de la caña no son de las mejores. Por el contrario, resultan un grave problema social.

A pesar de todas las secuelas asociadas, en Estados Unidos, Japón y Europa la demanda va en alza, pues claro, entienden el etanol como un camino para reducir sus emisiones de gases. Quizás, pero sus consocias las tienen que pagar otros, por ejemplo, los brasileños, podría ver como su país se transforma es deforestado por la fiebre del etanol. Lo mismo le podría ocurrir a otros países del caribe.

Pero como todo, el crecimiento del etanol también tiene un techo. Según explica Suzana Kahn Ribeiro, del centro de postgrado en ingeniería de la Universidad Federal de Río de Janeiro, la utilización de este combustible como suplente o complemento del petróleo podría llegar sólo a 20 por ciento a nivel global.

Buen intento. Pero a nivel macro, es difícil que el etanol sea el relevo natural del petróleo. Lo cierto es que si se mejora y perfecciona la cadena de producción, puede andar muy bien a nivel local, sobre todo, en países donde espontáneamente se da la caña de azúcar, en el resto, la cosa se ve difícil.