(089) El carbón v/s las energías renovables

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(cc) Mataparda

Tras el movimiento ciudadano que se manifestó en contra la contaminación producida por una termoeléctrica a base de carbón (Barrancones), resurgió con fuerza la necesidad de invertir en energías renovables. Uno de los argumentos señalados es que son energías no-contaminantes, limpias o más bien, menos contaminantes. Y claro, lo es en comparación con otros combustibles para generación de energía térmica, como el petróleo o el gas natural.

¿Cuáles son las energías renovables?  Según Arango y Larsen (2010) las energías: hidroléctrica, solar, eólica, maremotriz, geotérmica y biológica (a partir de biomasa).

¿Y cuáles son limpias o no-contaminantes? Ninguna. Todas estas energías renovables generan impactos ambientales. Sin embargo, por lo general lo hacen sobre otros elementos del medio ambiente y siempre habrá una forma de mostrar a un tipo de energía como “más limpia” que otras (ver este post en veoverde). Las hidroeléctricas lo hacen durante su primer llenado eliminando vastos ecosistemas; la eólica impacta el paisaje visual y a las aves; la geotérmica conlleva riesgos geológicos  y basta recordar que pasó en El Tatio; la energía a partir de biomasa podría provocar problemas de acceso a alimentos, y un largo etcétera. No solo depende del tipo de generación, sino también de su magnitud, tecnología, mantención, localización, etc.

Respecto a los costos, el mencionado paper se basa en otro artículo de Owen (2006) para mostrar cómo las energías basadas en el carbón, el gas natural, la geotermia y el viento, tendrían un menor costo de producción versus otras alternativas.

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Por otro lado, hace unos años, debido a las sequías y a los cortes de gas desde Argentina, se optó deliberadamente por diversificar la matriz energética. En la práctica, esto ha significado importar más gas natural y usar más carbón. El paper de Arango y Larsen (2010) trata de esto y  nos muestra como, no sólo en Chile (donde es marcadísimo), sino que Sudamérica se está haciendo cada vez más dependiente de energía termoeléctrica (línea delgada en los gráficos) disminuyendo la contribución de la energía hidroléctrica (línea gruesa en los gráficos). El eje Y de los gráficos indica el porcentaje de cada tipo de energía.

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En definitiva, cada tipo de energía genera impactos ambientales, por lo que si queremos más energía tendremos que buscar mecanismos para prevenirlos, mitigarlos o compensarlos y seleccionar adecuadamente su localización. De momento, lamentablemente, la cantidad de energía renovable producida (descontando la hidroeléctrica como tal) es marginal.

Fuentes:

Owen A (2006) Renewable energy: Externality costs as market barriers. Energy Policy 34: 632–642.

Arango S & Larsen ER (2010) The environmental paradox in generation: How South America is gradually becoming more dependent on thermal generation. Renew Sustain Energy Rev In press, doi: 10.1016/j.rser.2010.07.049