(082) Calentamiento Global: Un problema mundial que todavía algunos no quieren ver

calentamientoglobal1.jpg

(cc) JesúsMartinez

Playas apocalípticas. Ríos contaminados. Devastadores incendios forestales en Europa. Torrenciales lluvias en Asia. Hielos milenarios que se derriten cada vez más rápido, son algunas de las evidentes escenas protagonizadas por el tan famoso “calentamiento global”. Pero para que pudiéramos denunciar con nombre y apellido a este fenómeno, tuvo que pasar mucho tiempo.

Todo partió hace poco más de un siglo, cuando el científico sueco Svante Arrhenius se animó a estudiar las nefastas consecuencias que causaría a largo plazo el uso de combustibles fósiles, en una época en que todo el mundo sólo les veía lado bueno. Sin dudas, el tipo fue un visionario. Y claro, el tiempo le terminó por dar la razón. De hecho, sus detractores contemporáneos creían fervientemente que las emisiones de vapor aportaban mucho más al alza de la temperatura planetaria que la combustión del petróleo. Craso error.

En fin. Hoy cada día son más los convencidos de que hay que comenzar a atornilla para el otro lado. Pero para que la humanidad empezara a hablar de “Calentamiento Global” hubo que esperar un buen tiempo. Casi un siglo desde que Arrhenius planteara el problema. Fue recién en 1975 cuando el científico y profesor de la Universidad de Columbia, Wallace Broecker, publicó un artículo en la revista Science titulado: “Cambio Climático: ¿Estamos al borde de un calentamiento global pronunciado?”. Ahí recién se mencionó el término. Ese fue el bautizo oficial.

En términos generales, el artículo de Broecker postulaba que las emisiones de CO2 generadas por el hombre, a la larga, generarían una tendencia de calentamiento pronunciado a principios de este siglo. Y, aunque muchos digan lo opuesto, el tipo no estaba equivocado. Por el contrario. De hecho hoy hasta el ambientalista danés Bjorn Lomborg, famoso por ser uno de los más escépticos respecto al tema, reconoció que hay que preocuparse y comenzar a actuar e invertir en el desarrollo de tecnologías para explotar energías limpias.

Considerando además de todas las señales que nos da el planeta, que a un tipo tan incrédulo como Bjorn se le terminaron por abrir los ojos, está claro, no se puede esperar más. ¡Ahora es cuando! Vamos. Atornillemos para el lado correcto, por favor.