Otro tipo de plaga: Babuinos

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(cc) Volga (Víctor Roces)

Es todo un alivio que en Chile las uvas vitivinícolas se encuentren libres de plagas y creciendo felizmente listas para abrir bayas a una tibia primavera, pero en Sudáfrica tienen un problema mucho más grave que la Filoxera: babuinos.

Sí; una prueba más de la mala convivencia entre especies, de la cual somos culpables -hay que acotar- se está viviendo en el viñedo más importante y antiguo de aquella región, el Groot Constantia.

Diariamente las plantas se ven atacadas por manadas de babuinos que se cenan un ciento de uvas antes de dormir; sus favoritas son las sauvignon blanc, porque parece que han superado su gusto por las pinot noir, asunto reportado en marzo. Los primates, además, comienzan a internarse en las cocinas a través de los techos en búsqueda de comida, destruyendo todo a su paso.

Vigilantes por toda el área han tratado de alejarlos sin mucho éxito y el problema se ha vuelto tan grave que hay serias conversaciones entre grupos ambientalistas y los aterrorizados habitantes de las zonas aledañas e incluso residenciales, que se han visto afectadas. Lo anterior dado que el babuino se declaró una especie protegida legalmente hace diez años.

La invasión de babuinos es el claro reflejo, dicen especialistas, del reclamo de su hábitat natural de donde fueron desplazados por desarrollos habitacionales e industriales. Mientras, se descartaron actividades al aire libre en ciertas áreas e incluso protegido con púas y rejas electrificadas que, claro, no han detenido estos lamentables encuentros.

Las posibles soluciones son complejas e incluyen políticas de gracia para ciertos de estos primates que se identifiquen como “problemáticos”.
Habría qué reflexionar quién metió en problemas a quién, en un principio.

Vía Telegraph.uk