Argentina: las huertas comunitarias de Rosario

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Rosario está en el centro-este de Argentina, es la ciudad con la segunda población más importante del país, tiene 908.163 habitantes y es también uno de los lugares con más huertos comunitarios, actualmente tienen 800. Eso les da trabajo a más de 10.000 personas, desde la siembra hasta la venta de los productos en las seis ferias orgánicas que se reparten en la ciudad.

En 1980 Argentina vivió su revolución verde y comenzaron a aparecer las huertas urbanas, impulsadas por la crisis económica. Rosario sufrió con la recesión de los 90′ y miles de familias quedaron sin trabajo, por eso el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), hizo el plan Pro-Huerta, que pretendía paliar la situación entregándoles insumos a los desempleados. Gracias a esto comenzaron a parecer huertas comunitarias en terrenos de bajo valor.

Pero la situación no mejoró y estalló en 2001 cuando se convirtió en la ciudad con más desocupados del país (18,3%). La presión social obligó a la Secretaría de Promoción Social de la Municipalidad de Rosario a implementar nuevos planes de integración. Se asociaron con el Centro de estudios de Producciones Agro Ecológicas y Pro Huerta, para crear el Programa de Agricultura Urbana que impulsa formas integradoras de producción y comercialización de alimentos.

Reactivó la actividad y la Municipalidad se dedicó a repartir materiales para que las personas se iniciaran en las huertas. Además daban talleres de agricultura orgánica para que los participantes les enseñaran a sus vecinos. Durante la crisis de 2002 existían 450 huertas comunitarias, que les permitieron a muchas familias superar la situación económica porque podían auto-sustentarse o hacer cosméticos con aloe y ortiga.

Lo bueno de todo esto, es que a pesar de que la situación ha mejorado, las huertas urbanas siguen en aumento y a cargo, en su mayoría, de jubilados y dueñas de casa. El proyecto piloto se convirtió en actividad destacada que involucra a la comunidad y la municipalidad. La ONU puso a esta actividad entre las diez mejores prácticas del mundo para mejorar las condiciones de vida.