Chile podría tener el telescopio más grande del mundo

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Personas del Observatorio Europeo Austral (ESO) hace un tiempo comenzaron a buscar el sitio ideal para construir el European Extremely Large Telescope (E-ELT), el telescopio óptico/infrarojo más grande del mundo. Visitó Argentina, Marruecos, Islas Canarias y el interior de la segunda región de nuestro país. De esos, Chile y España quedaron aceptados.

Ahora las autoridades chilenas, representadas por la Dirección de Ciencia, Tecnología, Innovación y Energía del Ministerio de Relaciones Exteriores, deben presentar una propuesta a la ESO para quedarse con el proyecto. El lugar que el gobierno quiere darle a ESO, es cerro Armazones, a 20 kilómetros de Paranal. Son 567 hectáreas.

El proyecto tiene un costo de 1.400 millones de dólares, el que gane la propuesta, se llevaría buena parte de ese dinero en inversiones para el país. El Rey Juan Carlos de España y la presidenta Bachelet, enviaron cartas a ESO defendiendo sus territorios. Chile ofreció un terreno gratis y garantiza cielos sin nubes, España tiene baja sismicidad en la isla y el observatorio estaría cerca de la ciudad, a diferencia de Chile que tiene sus telescopios en zonas alejadas y los científicos tienen que dormir en el lugar las noches de observación, son complejos totalmente equipados. Todavía no está claro si nuestro país va a sacrificar el 10% de noches destinadas a observación de astrónomos nacionales, norma que se aplica en todos los telescopios que hay en Chile.

El comienzo de las operaciones sería en 2018. El E-ELT es para buscar planetas similares a la tierra donde podría haber vida, además determinar la arqueología estelar de galaxias cercanas, medir las propiedades de las primeras estrellas y galaxias e investigar la naturaleza de la materia y la energía oscura.

En Chile hay otros telescopios de ESO: La Silla, a 600 kilómetro al norte de Santiago; Paranal, cerca de Antofagasta y Proyecto Alma, cerca de San Pedro de Atacama, en el Llano de Chajnantor, en la Cordillera de los Andes. Los últimos tienen el 90% de las noches despejadas al año, un privilegio para los astrónomos.