Opciones orgánicas: ropa

31077783140098f32a25.jpg

Cada vez que le preguntamos a nuestros entrevistas por su pecado ambiental nos dicen que es viajar en avión, usar bolsas de plástico, usar el auto, etc. Nadie nombra la ropa porque es una de las cosas que se podrían “aceptar” a la hora de ser verdes: porque es muy difícil, y a veces caro, usar sólo ropa orgánica.

Es mejor preferir este tipo de vestuario frente a telas sintéticas, pero como no siempre es posible comprar o fabricarnos en base a tela 100% algodón, a veces se opta por usar telas que tardan en degradarse y por lo mismo duran mucho tiempo, eso también es una forma de vestirse ecológicamente porque así no compras ropa a cada rato.

Lo mismo sucede con el cuero vegano en base a caucho, todos lo preferirían sobre el cuero de animal. Pero hay más opciones: claramente no hay que matar animales sólo para fabricar un par de zapatos, pero sí es bueno utilizar toda la piel que sobra cuando los faenan para alimentación. Los pueblos primitivos usaban hasta la lengua de las vacas para peinarse, además del cuero para cubrirse. Ser verde también implica no desperdiciar.

Por qué preferir la ropa orgánica

Porque los productos orgánicos benefician al medio ambiente y a las personas al ser naturales y producidos sin fertilizantes artificiales, pesticidas,  hormonas ni químicos.

El algodón se usa en la ropa orgánica, pero también en aquella que perjudica el medio. Su cultivo requiere gran cantidad de químicos: en el 3% de tierra agrícola que se usa para su plantación, se necesita 20% de plaguicidas y 22% de fertilizantes artificiales. Según la WWF, 5 productos son considerados extremadamente peligrosos, 8 altamente peligrosos y 20 moderadamente peligrosos en la industria del algodón. Además en su procesamiento se usan químicos para ablandar las fibras, blanqueadores, tintes, fijadores, etc. Se pueden llegar a usar hasta 8.000 productos en la fabricación de una camiseta.

Pero siempre hay más de una alternativa ecológica, no sólo el algodón. Puedes re utilizar, por ejemplo, al comprar ropa usada o fabricarte tú la ropa a partir de tela que tengas de otros vestuarios que ya no uses.