Belugas


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La idea de cómo afectamos al planeta con pequeñas acciones cotidianas a veces parece sólo abstracta, hasta que alguien nos da un buen ejemplo o hace una relación entre partes que aclaran y resuelven. En VV buscamos llegar a una nueva serie de soluciones que nos ayuden a avanzar y no quedar en la generalidad de un tema. Las Belugas son un ejemplo de cómo podemos cambiar una realidad, para mejor, si entendemos las relaciones que se dan, en este caso entre un avión y una ballena. 

Un fenómeno puntual del que se está hablando mucho hoy en dia es el efecto del transporte personal y de cargamento, alrededor del globo. La llamada huella de carbono que dejamos al movilizarnos o nuestros objetos de consumo son parte de la conciencia general, en particular desde el documental de Al Gore: Una verdad incómoda.

El calentamiento global lleva años de desarrollo y está afectando a los polos de la tierra, al agua en el planeta y al delicado balance que existe en partes tan áridas a primera vista como las regiones árticas y sub-árticas. La Beluga es uno de los animales que vive en estas zonas y se la conoce también como Ballena Blanca (Delphinapterus leucas) un cetáceo odontoceto, o sea con dientes, que se reproduce cada tres años y nunca en cautiverio, o sea un riesgo para su supervivencia lo que la hace una especie vulnerable a los cambios que atentan contra su medio ambiente.

El punto es que también hay otra Beluga, una ballena de los aires que se llama Airbus Beluga de la línea áerea Airbus. El Airbus Beluga tranporta materiales por el planeta, dejando una huella que a todos compete porque es uno de los medios para mover toneladas de exportación.

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Imagen Sur Claro

Para los que se interesan en el tema de los aviones de carga también descubrimos que hay otros modelos de camiones del aire, que aguantan cientos de toneladas de carga, entre ellos están el Antonov An- 225, el Boieng B747 y el Lockheed C-5. Estos nombres nos dan una idea general de que hay un tráfico aéreo constante que mueve elementos de los cuales estamos dependiendo en el mundo moderno. Agreguemos a ellos el transporte por barco y por tierra, para concluir que vivimos en un planeta con mucho movimiento.

Las dos Belugas están relacionadas, no sólo en el nombre y en su parecido físico sino en que el Airbus afecta el medio de la ballena blanca, sin que ninguna de las dos partes se dé cuenta. El tema del cambio climático se viene gestando hace cientos de año, el aumento del carbono y del nitrógeno en la atmósfera viene desarrollándose desde hace siglos, está claro que el efecto se hizo más evidente en los últimos tiempos, y en gran parte se ha transformado en un alarmismo catastrófico con mucha mediatización política. En términos prácticos el asunto es mucho más simple. Nos descompensamos y debemos volver a un balance.

Un balance que implica cambios mínimos que afectan radios amplios, sin que lleguemos a ver la magnitud de un efecto en vida muchas veces. Todos somos responsables, los pilotos de los Airbus Beluga, la compañía que los creó en el año 1994, y nosotros al comprar maravillosos productos importados. Es difícil dejar de viajar, de comprar zapatillas o medicamentos que no existen en nuestro país de residencia, es casi imposible construir una casa sin usar camionetas y camiones. No vivimos una realidad como lo hacían en Medio Oriente, hace miles de años, por dar un ejemplo, donde caminaban en busca de la greda y la madera y la cargaban por semanas hasta llegar a sus sitios a construir. Nuestra realidad es otra y a su vez también está cambiando.

El tema de la sustentabilidad, que abarcamos desde muchos ángulos en VV, se va ampliando, ninguna palabra define completamente un fenómeno por mucho tiempo, nos llenamos luego de términos que se usan demasiado y buscamos avanzar hacia las soluciones una vez que entendemos un tema. En este caso el tema es vivir la realidad. Qué pasa si vivimos en países donde no se cultiva café, o donde no hay tomates en invierno porque hace frío? Estacional y correspondiente a nuestra localidad y geografía es un tema en debate hoy, de a poco se comienza a hablar más en público.

Es bastante reciente tener acceso a tal cantidad de materiales de países lejanos, estamos mejor abastecidos que nunca en las grandes ciudades del mundo, y algunas cosas se pueden encontrar en los lugares más recónditos del planeta. Asi como a las ballenas árticas les afecta nuestro consumo y las infinitas necesidades que tenemos como humanos modernos, el efecto nos rebota a nosotros también. El cambio climático nos concierne a todos. 

Estamos viviendo un cambio de hábitos sociales, políticos y económicos que van a tener un efecto positivo en la valorización de lo propio. Un retorno acelerado a lo que es natural, correspondiente al tiempo y espacio real. La mayoría de los países tiene medios para ser autosustentable, o al menos más sustentables, si bien la mayoría de los lectores de Veo Verde no vive cerca del ártico, la beluga es un símbolo, bastante carismático y puntual, que se relaciona con un fenómeno actual, medio ambiental y económico en particular: el de las formas inocentes en que contaminamos, como lo hacemos al comprar lo evitable.

Si este blog fuera en inglés podríamos decir algo así como: go local, think beluga. Piensa en cómo llegó hasta ti un producto, si acaso lo transportaron en un gran avión y si acabamos de modificar con ello un hábitat delicado y nuestra propia salud.