Precio Orgánico

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La comida orgánica está libre de químicos y pesticidas, eso lo sabe todo el mundo. Algunos no la consumen porque dicen que cuesta más, pero cómo se evalúa el valor de un producto en su efecto a largo plazo en nuestro organismo? Si comemos una ensalda de lechuga orgánica y la comparamos con una buena lechuga convencional, a primera vista la mayoría de las personas diría que no hay diferencia, sin saber qué extras acaban de entrar a su cuerpo una vez que la come.

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Para que  un cultivo se desarrolle, sea cosechado y luego se procese van a pasar una serie de fenómenos que lo pueden poner en riesgo, mal manejo incluído. El equipo completo va a buscar soluciones a los problemas si ocurren, en algunos casos la situación puede llegar a extremos, y las reacciones desesperadas o planificadas de los productores será pagar altas cifras por un producto que asegure la eliminación radical del problema. Eso porque la agricultura comercial se compromete a niveles económicos donde un hongo puede costar millones en los cultivos.

Los productos para solucionar problemas están legalmente certificados para el consumo humano, entonces por qué se necesitan mascarillas y anteojos, trajes especiales y permisos legales para rociar estas sales de control? Se nos quitan las ganas de comer si vemos esta etapa del proceso. La solución está en evitar esta parte de la cadena, en alto grado, aún muy tóxica para cualquier organismo. Y pero, sin todos los estudios de acumulación de elementos químicos agropecuarios en nuestro organismo. Alguien dijo cáncer? Probablemente, o sea desorden celular.

Un lema para promover lo orgánico podría ser: Come seguro (Eat safe, para hacerlo desde ya más internacional). Si comes orgánico te aseguran, con la cantidad de certificaciones que se  piden, de que no tiene nada que sea tóxico. Lo que equivale a que estarás comiendo algo que es seguro. Una lechuga lechuga, sin aderezos que pongan en peligro tu salúd y la del medioambiente, sin hombres con mascarilla trajes blancos y bombas rociadoras en la espalda.

En México se han organizado para hacer de ésta una agricultura más extensa y varios de los estados más grandes como Guanajuato, Chiapas, Veracruz, Sinaloa, Oaxaca y Yucatán, son hoy productores a gran escala de variedad de productos, como se lee en México Orgánico.

La respuesta a por qué los productos orgánicos son más costosos a veces es simple: porque valen más. Su calidad a nivel de nutrientes es más alta y en el interior de nuestro cuerpo el daño es nulo. Comes lo que el producto es. En lo práctico hay dos puntos que en ocasiones aumentan el costo, uno es la certificación, el pago de ésta y el otro es que hay más mano de obra involucrada muchas veces, lo que equivale a más trabajos para los campesinos. El aumento total del precio es en promedio 10% más y eso sin descontar todos los valores agregados del producto.

En todos los países del mundo la certificación es de un mismo tipo, se evalúa según una base común y se sigue la ley de certificación. En todos los países hay Asociaciones Orgánicas que se pueden contactar y muchas de ellas te llevan los productos a la casa, así lo hacemos en Veo Verde, con la empresa chilena Apio Palta. Para cada ciudad y en cada país se puede encontrar una empresa, o como ya sabemos los veo verdes, todos podemos cultivar una parte de nuestros alimentos.