Los riesgos estéticos de exponernos al sol, más allá del cáncer

Nadie quiere envejecer antes de tiempo, pero nos exponemos todos los días a que así sea. Aquí, te contamos de los peligros de la luz visible para tu piel, más allá del cáncer.

A todas las mujeres, o al menos la gran mayoría, nos gusta estar bronceadas durante los meses de calor, porque nos sentimos más atractivas, e incluso, algunas pensamos que podemos disimular defectos como celulitis, o estrías. Sin embargo, cuando los experto nos plantean, que ese tan anhelado "bronceado veraniego", a la larga va a traducirse en fotoenvejecimiento prematuro, la verdad, nos asustamos. Y si sacamos cuentas de qué nos gusta más: un poco de color dos meses al año, o arrugas, manchas y flacidez toda la vida, lo cierto es que no hay dónde perderse.

Tomar sol nunca es una opción, aunque odiemos admitirlo. Sin embargo, cuando comenzamos a darnos cuenta de todo el daño que la radiación le produce a nuestra piel –más allá del cáncer, que es el peor de los males– dejar de exponernos, comienza a tomar mucho sentido.

Ahora, debemos saber que exponernos a la radiación no solo es tirar una toalla y acostarnos cuales lagartijas. Se ha descubierto que toda la luz visible, pese a que no provoca cáncer, produce fotoenvejecimiento. Sí, todo lo que nos rodea que emite luz y que va desde la pantalla del celular, hasta ese agradable calorcito que atraviesa las ventanas.

Para la doctora Carla Muñoz, médico cirujano y dermatóloga, usar algún tipo de fotoprotección, ya sea protector solar, ropa, anteojos, y gorros, es obligatorio todo el año (aunque suene exagerado), sobre todo en las horas de mayor riesgo, de 10 am a 16 horas.

"La luz visible va a producir un estrés oxidativo y por lo tanto pueden aparecer manchas, envejecimiento prematuro, flacidez, fotoalergias y exacerbación de enfermedades fotosensibles. Esa es la razón por la que hay que preocuparse de la luz visible", explica Muñoz.

¿Qué podemos hacer para prevenir las manchas? Para la experta, lo primero es usar bloqueador todos los días, en invierno y verano y reaplicarlo al menos una vez al día, salgamos o no de nuestra casa u oficina.

Otra cosa que podemos hacer para mermar el daño, es utilizar productos que ayuden a disminuir el peligro que generan los radicales libres en la piel, como un fotoprotector con antioxidantes.

En el mercado existen algunos protectores a los que se le agregan antioxidantes que ayudan a bajar la inflamación producida por la exposición solar, como los de Eucerin que tienen Licochalcona, una raíz de la planta Glycyrrhiza que contiene un poderoso agente antioxidante que actúa como un agente fotoprotector de alta efectividad, y que interrumpe el círculo vicioso del estrés oxidativo y la inflamación además de limpiar la piel de los radicales libres.

Y tú, ¿te aplicaste protector sola hoy día?