Protagonistas 2014: Cejas perfectas = rostro perfecto

Antes se depilaban hasta dejarlas casi en una línea. Menos mal que la irrupción de la modelo Cara Delevingne y sus cejas gruesas (aunque antes Charlotte Casiraghi ya había empezado con la tendencia) impuso que éstas fueran más imponentes e importantes en la suma del rostro.

Por Alexandra Gallegos A.
Los últimos años las cejas han ido cobrando más protagonismo. Si antes nos limitábamos a depilarlas –o máximo a retocarlas con un lápiz– ahora el ritual va mucho más allá. Se cepillan, dibujan, perfilan, enceran, fijan, e incluso se pueden aplicar productos formulados para hacerlas más fuertes y espesas.

Hay quienes dicen que las cejas espesas, infantiles y con pequeños remolinos (como las de la actriz Brooke Shields o la mencionada Cara Delevingne) delatan a mujeres hermosas con una pequeña tendencia a la rebeldía. Cierto o no, esta capacidad de las cejas para proporcionar al rostro expresión y carácter cuenta con la ventaja de que –al contrario de la forma de la nariz, los ojos o los labios– pueden modificarse sin tener que pasar por el quirófano. Las cejas pueden depilarse o maquillarse con excelentes resultados, y realzan o iluminan la mirada, equilibran las facciones, dan simetría al rostro, proporcionan un aspecto más natural o sofisticado e incluso añaden toques de juventud.

En los años 40 y 70 las mujeres no podían salir a la calle si las cejas no estaban depiladas en una línea ultrafina, y en los 80 volvieron a poblarse y dejarse más naturales. Hoy, a mediados del 2000, muchas matarían por tenerlas megapobladas, ojalá más oscuras que el color del pelo y ojalá también encima de ojos con forma de gato. Los dos primeros deseos se pueden cumplir; el tercero, imposible si la genética no lo aportó.

Enfoquémonos en el color. Las expertas (que en esta materia son generalmente esteticistas y maquilladoras) coinciden que pueden ser más oscuras que el cabello, pero nunca más claras, porque en ese caso el rostro pierde carácter.

Y si tienes pocas cejas, pelones naturales o producto de alguna cicatriz, ya no dependes sólo del lápiz como antes; hoy la industria cosmética posee todo un arsenal de productos para esta parte del rostro con la importante misión de enmarcar la mirada.