Arrugas: cómo envejece nuestro rostro y los posibles remedios

Con el paso de los años, el “sostén” del rostro va cambiando, es decir, los huesos y la piel. Una serie de cambios transforman nuestros ojos, párpados, pómulos y mejillas, provocando una variación de los rasgos.

 

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El esqueleto óseo va creciendo contínuamente durante toda la vida, y lo hace rotando hacia delante y abajo; esto, sumado a la pérdida en la elasticidad de la piel y la atrofia del tejido graso, hace que se transforme nuestro rostro.

El cirujano plástico y reconstructivo Sergio Valenzuela Urquidi sugiere hacerse intervenciones en el rostro en el momento oportuno, es decir, antes que se envejezca completamente.

El profesional –con 14 años de experiencia y más de 3.000 intervenciones– señala que la cara implica un trabajo especial. "No todos saben abordar esta parte del cuerpo con la sutileza necesaria. Para que una operación sea exitosa se requiere precisión con las manos, además del sentido estético, que busca la armonía del rostro para, sobre todo, lograr la tan anhelada juventud natural".

Línea del tiempo del envejecimiento:

* Recién nacidos y niños: Los infantes tienen caras redonditas, los ojos chicos, el rostro está siempre hacia arriba y las mejillas hacia adelante.

* Adolescentes y adulto joven: Con el paso del tiempo la cara está en posición vertical, por lo que se alargan los rasgos; el rostro se afina, los ojos se ven grandes, los pómulos resaltan. En esta etapa, una clara señal de juventud es el espacio que hay entre los ojos y las cejas, con párpados muy visibles.

* Adultos: Lamentablemente, así como la cabeza partió hacia atrás y luego se colocó vertical, el paso siguiente es que se va hacia adelante. Esto hace que los ojos sobresalgan, al igual que las ojeras; los párpados pierden la fuerza de gravedad y se caen, el mentón se va hacia adentro y, finalmente, los pómulos y mejillas se caen.

A cada arruga un producto

Las primeras arrugas tienen rápidas, sencillas y eficientes soluciones, con tratamientos simples en base a toxina botulínica, ácido hialurónico o grasa propia, que hacen que la cara se rejuvenezca.

La toxina botulínica se usa para tratar las arrugas que son de expresión, es decir, las producidas por contractura de la musculatura facial, como las arrugas de la frente, entrecejo y periorbitarias (patas de gallo).

El ácido hialurónico se usa para los surcos entre las mejillas y la boca (que no se producen por contractura muscular), por lo que se deben tratar con rellenos como ácido hialurónico. Tiene la desventaja que se pierde completamente a los 4 o 6 meses.

Grasa propia. Es el relleno ideal, ya que si bien se reabsorbe entre un 30 a 50%, lo que queda es de por vida.

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