Elimina la evidencia del ejercicio: El ABC de la transpiración y cómo evitarla

No es un tema estacional. Ya sea en invierno o en verano, quienes tienen tendencia a sudar más de la cuenta lo pasan igual de mal, siempre intentando disminuir la humedad o enmascarando los olores. Porque aunque algunos encuentran sexy la transpiración de una mujer, muchas veces puede ser un gran problema.

 

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Digamos las cosas como son. Se puede ser híper meticulosa con la higiene, a niveles extremos casi, pero el ser humano no puede evitar transpirar. Es una manera natural del cuerpo de liberar impurezas durante el día, lo que se acrecienta al momento de exponerlo al ejercicio físico.

Y si bien hombres y mujeres transpiramos por igual, socialmente es mal visto que una mujer se pasee con la blusa mojada bajo las axilas; ni que decir cuando las palmas las tenemos siempre húmedas y debemos darle la mano a alguien… Por eso siempre estamos en la búsqueda del mejor antitranspirante o desodorante –dependiendo de cuál sea nuestra necesidad– y alertas a cada nuevo producto que aparece en el mercado.

Si desde la pubertad sufres con el tema de la transpiración, lo mejor es que empieces por entender y conocer en extenso sobre el tema.

 

¿QUÉ ES LA TRANSPIRACIÓN?
Vamos por partes. La transpiración está compuesta casi en su totalidad por agua, más pequeñas porciones de sodio y grasa; ninguno de estos elementos se considera tóxico. Quizás no lo percibas, pero normalmente sudamos algo más de 1 litro diario en condiciones de reposo; y si hacemos ejercicio, puede ser hasta 1 litro por hora.

Ahora bien, esta cantidad no es estable a lo largo de la vida, ya que niños y ancianos sudan menos que los adultos. La razón está en el grado de madurez de las fibras del sistema nervioso simpático, que regula las funciones automáticas como la sudoración, el pulso, la respiración y la salivación; en la niñez éstas no están bien desarrolladas, y en la vejez se van perdiendo.

Las glándulas sudoríparas se vuelven totalmente activas a partir de la pubertad. Las mujeres tienen más de estas glándulas que los hombres, pero las masculinas son más activas. Obviamente hay factores que influyen como la temperatura ambiente y la humedad.

La piel de las axilas es más gruesa por ser de una zona pilosa y de poros más dilatados, que permiten la sudoración. Por eso ten mucho ojo, porque la aplicación de desodorantes muy densos puede provocar en la axila una oclusión de poros, lo que resulta en quistes sebáceos. Si la transpiración es abundante y la higiene es escasa, el mal olor viene dado por hongos o bacterias.

La transpiración cumple una función importante: mantener la temperatura del cuerpo. Además permite eliminar toxinas internas y externas. Cuando no se asea la zona transpirada, surge el mal olor. Pies, axilas y genitales –regiones de muchas glándulas sudoríparas– provocan un olor muy molesto causado fundamentalmente por la acción de los microorganismos que se aprovechan de las condiciones de humedad.

 

¿DESODORANTE O ANTITRANSPIRANTE?
Normalmente la temperatura corporal está en el equilibrio, es decir, la cantidad de calor generado por el cuerpo es igual al calor que sale de él. Sin embargo, cuando el calor generado es mayor, el equilibrio cambia y el cuerpo llega a ser demasiado caliente. Para restablecer el equilibrio el cuerpo necesita aumentar la salida de calor, lo cual se logra sudando. Además de la actividad física, la sudoración también es aumentada por las situaciones emocionales, es decir, cuando una persona llega a estar nerviosa o avergonzada, por ejemplo.

Los antitranspirantes reducen el sudor porque controlan el flujo de sudor axilar y enmascaran el olor corporal. Los desodorantes, por otro lado, previenen el olor utilizando perfume y reduciendo los niveles de bacterias axilares. Sin embargo, aquellos que son sólo desodorantes, no detienen el sudor.

Los desodorantes están realizados a base de sustancias que eliminan por completo el olor que produce la transpiración, mientras que los antitranspirantes actúan sobre las bacterias, tapando químicamente y en forma parcial las glándulas sudoríparas, las mismas que se encuentran dentro de la piel.

Es importante saber que dentro de estos productos podemos encontrar algunos riesgos; los antitranspirantes contienen dentro de su composición sales de aluminio, las que pueden producir irritaciones. Otra cosa a tener en cuenta es que cuanto más perfume contenga el desodorante, mas posibilidades tenemos que nos cause algún problema en la piel.

Lo ideal es buscar y probar distintos desodorantes, hasta encontrar el adecuado para cada uno, que no cause ningún efecto negativo en la piel. Cuando lo encontremos debemos tratar de ser constantes y no cambiarlo en forma continua, para asegurar la salud en la piel de las axilas que, como bien sabemos es muy sensible. Así además nos estaremos asegurando una jornada tranquila de principio a fin.