Belleza

Contorno de ojos: aprende a disimular bolsas, patas de gallo y más

La zona alrededor de los ojos es muy sensible, y desgraciadamente para nosotras, es donde primero se refleja el cansancio, los trasnoches, el paso de los años y la falta de cuidados específicos. Conoce los últimos adelantos para mantener una mirada luminosa.

 

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Por Alexandra Gallegos A.

Si puedes, mira fijamente a quien tienes al frente. Lo que conseguirás es que tus pupilas llamen la atención de tu interlocutor, y escuche lo que estés diciendo. Todo esto es porque los ojos son nuestra carta de presentación. De hecho, son uno de los principales transmisores de la personalidad (cuesta mucho "dominar" la mirada, generalmente actúa por cuenta propia), y los encargados de expresar muchas de las emociones que experimentamos a lo largo de nuestra vida.

Cada vez que hablamos, miramos o gesticulamos, el contorno de los ojos se moviliza; bien lo saben aquellas que son súper expresivas. La rabia, risa, pena, asombro, miedo, todo se refleja ahí, y por ello esta zona es una de las primeras en sufrir el paso del tiempo. Falta de luminosidad y claridad de la córnea, arrugas, líneas de expresión, ojeras, bolsas, patas de gallo… Estos son algunos de los problemas que se asocian a esta parte del rostro.

El contorno de los ojos es la zona que envejece antes que las demás porque hay menor cantidad de fibras de colágeno y elastina. No hay glándulas sudoríparas,  muy pocas de sebáceas y, por el contrario, hay una gran concentración de vasos sanguíneos, y los sistemas microcirculatorios sanguíneos y linfáticos son más lentos.

Pero tranquila. Siempre se puede mejorar.

Bolsas: La piel que rodea los ojos es la más fina y sensible de todo el rostro, por lo tanto, la principal candidata a recibir los primeros tratamientos específicos. Además, no nos mintamos. El 100% de las mujeres ha tenido en algún momento ojeras y bolsas, signos que dan un aspecto envejecido y de fatiga, y afean la mirada. ¿Por qué? Los especialistas hablan de tres causas fácilmente combatibles: la deficiente microcirculación sanguínea y una estructura capilar débil, la hiperpigmentación y la irritación. La aparición de las bolsas suele estar ligada a la retención de líquidos o a la herencia genética y, en la mayoría de los casos, son debidas a un engrosamiento de la piel y a la retención de agua y grasa bajo los párpados. Es difícil disimularlas, pero los últimos avances de tratamientos en rol-on fríos, son súper eficaces.

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