Aceites para el pelo: ¿cómo y cuándo aplicarlos para lograr el efecto deseado?

Hace ya tiempo que tienen su espacio en la rutina de cuidado capilar de muchas mujeres. ¿Tu aún no los descubres? No pierdas más tiempo, porque los aceites se han convertido en uno de los imprescindibles para tener un pelo, simplemente, precioso.

 

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Por Alexandra Gallegos A.

Tal vez impulsados por el éxito de Moroccanoil –uno de los preferidos de muchas celebrities– son muchas las firmas que han apostado de una vez por todas por este producto, que si bien existe hace mucho tiempo, antes su uso se circunscribía más a los profesionales. Hoy no. En el mercado la oferta de aceites para utilización en casa para puntas partidas, brillo, terminación o pre-planchado es amplia.

Pero, ¿dónde radica su secreto? En una razón muy simple. Gracias a sus compuestos, los aceites siempre han sido esenciales en el cuidado de la piel, hidratándola y nutriéndola en profundidad. Por eso, lograr que el cabello reciba los mismos beneficios, era una cuestión de tiempo.

Los principales beneficios con los que cuentan los aceites son una nutrición intensa y un color vibrante. Es primordial nutrir y proteger bien la fibra, de esta forma, se ensalza el brillo natural del cabello. Además, todos aportan gran suavidad, previenen del resecamiento y aumentan la flexibilidad del pelo.

¿Cómo sacarles partido?

OK. Fuiste a la farmacia, supermercado o peluquería; vitrineaste las diferentes marcas y precios; te decidiste por uno, llegaste a tu casa…, y ahora, ¿qué hago? Una de las cuestiones más habituales es cuándo y cómo usarlos… ¿Antes del lavado, antes de secar o como toque final?

La buena noticia es que los aceits pueden usarse de diversas maneras, cada una cubriendo una necesidad diferente, de acuerdo al tipo de cabello. En realidad, tiene cientos de usos, muchos seguramente todavía por descubrir. ¿Los más comunes?

– Antes del shampoo: se aplican unas gotas en el cabello 10 minutos antes del lavado, para alisar las escamas y restaurar la película lipídica del cabello.

– En mascarilla: una vez a la semana se aplica en toda la longitud del pelo. Se envuelve la cabeza con una toalla caliente y húmeda para que penetre en profundidad. Se deja reposar durante ½ hora y se enjuaga con agua tibia, para cerrar las escamas.

– Antes del cepillado: desenreda, acondiciona el cabello y lo protege del calor y de las agresiones externas.
– Ayuda al peinado: después del lavado se extienden unas gotas de aceite desde mitad a las puntas. Se pueden conseguir unos rizos definidos o un alisado perfecto, sin encrespamiento.

– Como toque final: se aplican unas pequeñas gotas de aceite en las puntas para dar relieve al peinado con todo el brillo.

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