No sólo el sol es un peligro: Te mostramos otros tres grandes enemigos de la piel

Te damos además cinco infalibles consejos para cuidar muy bien tu piel y protegerla de los efectos del verano

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El órgano que más se ve afectado con la llegada del verano es la piel. Para mantenerla sana durante los días de sol y calor, es importante conocer cuáles son los principales daños que esta puede sufrir. Para evitar lesiones y enfermedades propias de la época estival, es fundamental tomar las precauciones necesarias para así disfrutar sin problemas de esta estación del año.

 

De acuerdo a lo que explica el Dr. Renato Grilli, dermatólogo de Vidaintegra, "los principales daños que sufre la piel durante el verano son quemaduras causadas por una prolongada exposición al sol. Por otra parte, la radiación ultravioleta también altera el material genético de la dermis provocando mutaciones en el ADN que, a futuro, pueden generar células cancerígenas". Igualmente, el envejecimiento prematuro del cutis es otra consecuencia del mal cuidado de este órgano del cuerpo humano durante la época estival.

 

Para evitar el deterioro de la piel, es muy importante la aplicación de fotoprotectores, idealmente, 15 minutos antes de exponerse al sol y también usar sombreros de ala ancha, sombrillas y lentes de sol, accesorios que ayudan a prevenir lesiones cutáneas.

 

Otros enemigos de la piel

El cloro, que mantiene limpias las piscinas, también daña nuestra piel. "Este producto causa resequedad en el cutis, por lo que se le recomienda a las personas que, después de bañarse en ellas, se duchen para retirar los restos de este químico. Asimismo, es importante usar crema humectante para así evitar una dermis áspera y deshidratada", asegura el especialista de Vidaintegra.

 

El verano igualmente favorece el desarrollo de hongos. Estos se originan por la humedad a la que se está expuesto durante esta época del año. Para prevenir esta enfermedad, existen diversas medidas que se pueden adoptar, como secarse muy bien los pies después de lavarlos; usar chalas en duchas públicas y cualquier lugar de alta humedad; cambiar los calcetines diariamente y uso de forma preferente prendas de algodón o hilo.

 

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