Cameron Díaz: Una mujer robusta

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Cuando era chica, me encantaba Cameron Díaz. La encontré tan bonita, alegre y fresca en La Máscara. Con mi metro 60 de estatura, siempre he envidiado a las personas altas; porque claro, podría ponerme tacos. Pero ese es  otro tema.

Su pelo rubio y sus ojos claros eran el ensueño de todas y ese cuerpazo, aunque no se caracterizaba por lo curvilíneo, era la fantasía de todos mis compañeros de colegio, y competía con los posters de Pamela Anderson en las murallas adolescentes.

Pero algo ocurrió. Quizá fue que los años comenzaron a pasar, que Cameron perdió su frescura, hizo leseras como teñirse el pelo negro teléfono,  y no se dio cuenta de que era necesario reinventarse. ¿Qué hizo ahora? Se puso a criar músculos como si su vida dependiera de ello.

Sí, cada quién es libre de hacer lo que quiera, que si a ella le gusta así es cosa de ella pero, en realidad, cuando una persona se hace así de famosa, obviamente la gente la fotografía y opina de eso. ¿Por qué he de desmarcarme?

Una amiga me dice que está haciendo esto porque ya no es la actriz joven del momento (no es ni joven ni está en el momento) y que en realidad quiere llamar la atención. Lo está logrando. ¿Pero, realmente es la forma? ¿No será mejor que piense en reinventarse más como actriz que como físicoculturista?

Está bien hacer ejercicio, pero, ¿No será demasiada tonificación? Encuentro que ha perdido las pocas formas que le quedan, si parece un Ken con cabeza de Barbie; cero femenina. Y los que me digan que soy machista porque en un hombre encuentro ricos los músculos, se equivocan. Todo tiene su límite, y ni ahí con los excesivamente musculosos.

¿Ustedes cómo encuentran que se ve?