Dime lo que comes y te diré quien no eres: genética, enfermedades, mitos

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“¿Comes sano?”, me preguntó una compañera, a lo que le respondí que no sé, pero tengo un horario. Pero lo que si sé, que me sorprende de sobremanera como, de una manera muy a tono personal, veo día tras día a personas que comen y no reflejan lo que comen. ¿Explicación? Genética, falta de consecuencia con el cuerpo y horarios (mi secreto).

Para “verte” sano es importante saber qué es lo que comes, si haces ejercicio (caminar harto cuenta, si lo haces rápido mejor) y por supuesto, si dejas de lado las hamburguesas o los completos italianos que tan populares son en los estómagos de los chilenos. Pero ¿Se han fijado que hay personas que comen una y otra vez, esa última parte que mencioné y no engordan?

La respuesta es simple: La famosa genética. Para entender qué pasa con ese gran misterio, comencé a leer un par de textos que hablaban sobre estos casos y obvio, para dejar de lado la clásica respuesta de “es que mi papá era delgado toda su adolescencia, por eso soy así”.

Según la Federación Panamericana de Deportes para todos (Argentina), explica en un artículo sobre la obesidad, que las personas engordan y otras no porque el mecanismo natural que regula la grasa del cuerpo a veces se altera por razones genéticas, sumadas a la cultura que promueve comer alimentos ricos en grasas azucares y cada vez menos movimiento.

En el mismo artículo, se analizan las condiciones en las que se procesa el alimento y qué es lo pasa cuando no se cumple la función completa del proceso de digerir: “La grasa del cuerpo produce leptina, un mensajero químico que envía señales al área del cerebro llamada hipotálamo. Una vez que las células de grasa se llenan -después de la comida- la leptina da aviso y el hipotálamo genera neuropéptidos, los que se encargan de regular el apetito, el metabolismo y el movimiento. En algunas personas se altera este mecanismo y el cuerpo genera grasa en exceso”.  En esos casos, lo que ejemplifica el mismo documento es la necesidad urgente de reemplazar comidas frentes al computador, por variedad, un poco de ejercicio y tomar menos el ascensor.

Pero hay más datos. ¿Saben qué pasa cuando al final asumes que tienes un problema genético y dejas de cuidarte más de lo normal, porque simplemente no vez que está surtiendo efecto? Tu cuerpo se acostumbra, desarrollas músculos, compras ropa y comienzas a acostumbrar a sobrevivir como alguien gordita en nuestra sociedad.

Y si no tienes una enfermedad, ¿sabes qué tienes que hacer? En mi ciberbúsqueda me topé con un información que nunca está http://cocina.facilisimo.com. Los nutricionistas recomiendan cinco meriendas al días. “Es aconsejable reducir las cantidades en cada una de las tomas diarias; es la mejor forma de mantener una dieta constante y equilibrada. Se recomienda un desayuno generoso a primera hora de la mañana, tomar algo ligero como una pieza de fruta a mediodía, una comida equilibrada, una merienda suave a media tarde y realizar una cena ligera. Es importante que por la noche cenemos poca cantidad, ya que la necesidad de energía es menor. Además, el metabolismo trabaja más despacio”. Si quieren más información, puede leer el artículo completo aquí.

Como ven, son muchos los factores que están en juego en la dinámica más importante de la vida de un ser humano, la alimentación. Pero no se rinda, lea estos pasos, aunque no lo crea, los seres humanos somos seres de costumbres y se puede lograr si su problema es sólo flojera.

Y ustedes, ¿recomiendan alguna dieta en particular?, ¿tienen algún secreto? Esperamos sus comentarios.