“Misterios de la web”: Avatares de Twitter

Algunos postulan que no hay algo más allá de una linda foto de perfil, para mí es sólo un adorno popular en la web.

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Antes de que las redes sociales se transformasen en un nido misterioso de información y publicidad para las empresas, sí, mucho antes que todo ese escándalo, estaban las imágenes: los rostros de quienes navegábamos por la web buscando gente que compraríamos los intereses, a través de foros, salas de chat, programas clásicos como IRC, y algunas veces los valientes se atrevían a compartir una foto con su identidad real.

En ese contexto, muchos servicios web comenzaron a asociar las imágenes con la identidad del usuario; ya sea con ilustraciones propias, dibujos de caricaturas populares, la foto de los pies de la persona, cualquier archivo terminado en jpg era válido para comunicar a través de una pequeña foto. Twitter en esta área obtuvo la máxima distinción.

Tener una cuenta en Twitter sólo necesita de 4 elementos, registrarse, una foto, un nombre y una biografía pequeña. Se supone que esas cuatro características te hacen un ser confiable en esta red social. Pero una vez cruzado ese lumbral, hay personas que son exigente con lo que quieres decir en esta red social y como deben verse sus pequeños rostros en sus avatares. “La verdad es que no se parece mucho en persona”, fue la primera frase que escuché. Sí, hay gente fotogénica y otras como yo que se ven igual en todas las fotos (o al menos en casi todas).

Un clásico en este mundo va de la mano con el comentario que cité en el párrafo de arriba y claro que es mala onda, pero no nos leamos la suerte entre gitanos, todos buscamos vernos bonitos y casi perfecto (al menos a la mayoría de las mujeres) en nuestras fotos. Y obvio que es así, cuando hay muchos factores que determinan la importancia de cómo se ve tu perfil, es imposible no lidiar con un búsqueda con la foto más sexy frente al espejo (para mi eso es pecado capital, pero bue, allá con el gusto de las personas) o simplemente con la webcam del computador. Todo es válido si se busca la foto “perfecta”. O al menos eso se supone.

Ven la foto que está junto al texto, Código Pixel hizo un excelente trabajo al identificar todas las formas de avatares disponibles. También en ese estilo se puede buscar esconder o potenciar algo para verse más atractivo, más llamativo y no necesariamente con un escote para ser el personaje sensual entre los twitteros.

Pero el efecto del avatar llega más allá de que si se ve falso y no representa a una persona. En algunos casos, ehay hombres en búsqueda del ciberamor, lo primero que hacen es ir escogiendo quién se ve mejor en el avatar, es decir, determina la decisión de la interacción entre los usuarios. Después de escoger quién se ve mejor, las agregan a Facebook o MSN o cualquier chat, y el último paso es invitarlas a salir. ¿Cuático? Es la nueva forma de conocer personas.

¿Cuál es el efecto real? La verdad es que no le daría para un análisis profundo, lo importante es que reconozcamos que el cuento de la estética agradable es parte de internet y mientras existan cámaras y webcams disponible para probar con 10 versiones de una misma foto, siempre van a existir avatar bonitos. Acéptenlos o simplemente no los siga, internet es libre.