El fumar y la libertad

¿Qué estamos enseñando sobre esto?

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Mamá, ¡te prohíbo fumar! (Imperativo de mi hijita de 7 años).

Hace un año, en un seminario sobre infancia, una expositora argentina, de la que no puedo recordar nombre, definió a los niños y niñas como “recién llegados”. Es decir, ni hijos ni hijas, ni infantes, ni adultos en potencia, sino simplemente, los   que recién han llegado al mundo.

Esos recién llegados, y en este caso, la recién llegada a quien acompaño, está sometida a toda la estructura de normalización de la escuela y de los adultos y adultas que les decimos como ser, que hacer, como pensar.

Es claro que en todos los colegios hoy dicen, por un asunto de salud pública, probablemente, que fumar es “malo” así como también la contaminación, el maltrato etc. Dejando de lado la valoración que podamos entregarle a esos consensos relativos, me pregunto, hasta qué punto es legítimo que la “educación” ideologice a nuestros recién llegados de manera tal que aprendan solo  a emitir solo sentencias polares… de blanco y negro, de bueno y malo. Los comportamientos humanos son mucho más complejos que eso y creo que la lógica de la complejidad  es necesaria y urgente, precisamente, para poder intentar comprender el mundo, comprender/se y hacer ejercicio de la libertad.

Fumar hace mal para la salud, y peor aún (al menos para mí),  produce arrugas. Lo sé, y creo que todos y todas las fumadoras lo sabemos. El asunto es que fumar o no fumar, comer en el McDonald, hacerse una liposucción  o hacer yoga a diario, debiese pasar por un proceso de decisión individual, que, en el mejor de los casos, puede estar relacionado con la bendita libertad.

Y creo que, para nuestros recién llegados, alguna idea sobre la libertad sería un buen regalo.

Si en el colegio te dicen que si fumas mueres tú o el mundo, no damos cabida a la más mínima reflexión sobre la libertad. Y es más, estamos reproduciendo modelos de pensamiento obtusos, retrógrados y profundamente condescendientes. No gracias, prefiero algo de pensamiento  crítico.

Ante los requerimientos de mi bebé: hija, sé muy bien que el cigarro me hace mal, pero también hacen mal otras cosas, por ejemplo comer azúcar todos los días. Los seres humanos debemos aprender a tomar decisiones sabiendo que siempre hay consecuencias, buenas y malas. Yo tomo mis decisiones…  Tú estás aprendiendo a tomar las tuyas…. es parte de nuestra maravillosa libertad.

Nuestros recién llegados necesitan ahora, y en el futuro, tener herramientas para ser individuos autónomos y hacer/se cargo de la vida en común con los otros y las otras. Acercarse al concepto de libertad es fundamental para poder concebir esa otredad.

¡Viva el pucho y viva la libertad!