Aquellas cosas que nos arrepentimos de no haber comprado

Una parka negra, y unas botas de agua

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Yo no creo en eso que dice “No me arrepiento de nada” o de “Es mejor arrepentirse de lo que hiciste de lo que no”. Mentira esa cuestión. Yo me arrepiento de haber hecho cosas, y de no haber hecho otras, y ya está. Vivo con eso. En cuanto a la ropa, también me ha pasado.

Puede haber sido porque no andábamos con plata, porque no teníamos, porque estaban cerrando, porque no había justo nuestra talla, porque decidimos dar una vuelta y pensarlo, porque creíamos que volveríamos a la tienda o porque estábamos pasando por un período donde queríamos chantarnos con la compra de ropa.

Independientemente cuáles hayan sido las razones; siempre me arrepiento y me arrepentiré de no haber comprado ciertas cosas, que ya no he visto más.

No siempre se trataba de súper ofertas en la ropa usada. A veces, se trataba de una parka con un corte sentador, el grueso perfecto y el largo adecuado, pero que simplemente no volvieron a fabricar.

Tengo una parka café preciosa, que también estaba disponible en negro. En ese momento tenía una parka negra, pero corta, muy gruesa y un tanto juvenil. No tenía ingresos propios en ese momento y la compra de la parka café fue para no tener que ir de negro todos los días que lloviese. Con los años, empecé a odiar la parka negra que tenía y comencé a usar sólo la café. Ahora quiero la parka negra que, claramente, ya no fabrican.

Eso pasa cuando uno no es esclava de la moda; porque si uno lo fuera, compraría lo que venden y no se obsesionaría con prendas del pasado – o del futuro-.

Recuerdo también unas botas color camel que se agotaron y ya no vuelven más, unas botas de agua que son de lo más que hay y miles de cosas que ves en los viajes pero que simplemente no caben en la maleta. Consejo: viajar con la mitad de ropa y el doble de plata.

También, he tomado buenas decisiones que al principio no lo parecieron tanto. A veces uno duda en adquirir un abrigo, cartera, parka, zapatos o cualquier cosas que no sean accesorios en colores fuertes: “¿Y cómo lo voy a combinar?” Piensa uno. Fácil. Si a uno le gusta el color, va a encontrar la forma de ocuparlo, a veces hasta que se gaste, se rompa y se ponga feo.

De todas maneras me queda el consuelo de que “por algo fue” , o sea, si hubiera comprado eso, quizá después no hubiera tenido plata para otra cosa, o hubiera subutilizado otra cosa, etc. Ahora lo que hago es seguir mis instintos –siempre y cuando estén en mi presupuesto- y guardar las cosas con etiqueta por 10 días; por si me dan ganas de devolverla, o por 3 meses, por si no estoy segura y la quiero cambiar.

¿Qué cosa te arrepientes de no haberte comprado?¿Qué has comprado que en un principio parecía que no ibas a usar pero que resultó ser muy útil?