“Yo le hacía la cruz a ser depiladora”

La historia de una mujer que depila

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*Esta es la historia de Cecilia, una súper mujer que depila rebajes, piernas, bigotes y axilas en el faro del Apumanque. Tiene tres hijos; la mayor de 24 y el menor de 2 años. Tiene un nieto de la misma edad de su hijo menor.

“Antigüamente, sólo las señoras se depilaban. Una señorita jamás iba a depilarse. Pero si se depilaban el rebaje, era sólo un poco; jamás un rebaje largo o un sexy (rebaje largo con un pequeño cuadrado de vello en el monte de venus). Ni hablar de una brasilera. Eso era para las putas, como las medias caladas, los zapatos, los labios y las uñas pintadas rojas.

Una clienta me contó que una amiga de ella era así a la antigua, y no se depilaba el rebaje. Y que tuvo una cita romántica y el tipo le dijo que era “Ochentera”. O sea, está bien que estén de moda los ochenta, pero nada que ver. La próxima semana va a venir.

Yo no quería ser depiladora. No quería trabajar depilando a las pituquitas… es que para ti la depilación es algo más, pero allá es el pan, el gas. No se gasta plata en eso. No hay no más.

No, si no digo que tú seas pituca. Mis clientas son todas amorosas por suerte. Pero mi mamá tenía unas clientas súper complicadas… es que ahora es diferente, igual hay más acceso, más mujeres que trabajan y tienen su plata para depilarse, se casan más viejas y tienen hijos más viejas. Sale caro el kilo de guagua.

Bueno, estas clientas, llegaban a última hora. Mi mamá siempre llegó tarde para la Navidad y el Año Nuevo. Tú piensas que un médico, un policía, otro tipo de trabajos tienen un horario difícil. Entonces cuando yo era chica, y veía que mi mamá no llegaba, me daba una rabia enorme con esas clientas. Y claro, ellas no tenían la culpa de que mi mamá fuera separada y fuéramos cinco hijos que alimentar. Finalmente, más de alguna vez le dieron a mi mamá una propina extra. No creo que hayan sido malas personas.

Pero ya me ves, acá estoy. En lo mismo que mi mamá. No me arrepiento, me gusta mucho y me ha dado para educar a mis hijos y ayudar a mi hija con mi nieto.  Ahora me cambié de casa por acá cerca; me demoro 15 minutos en vez de una hora y media; ya no ando estresada cuando comienza a pasar la hora; así que si me tengo que quedar hasta tarde, sé que en poco rato estaré en mi casa. El próximo año cambio a mi hijo de colegio, para que le quede más cerca y yo también poder supervisarlo un poco. El año pasado casi repite.”

*Cecilia atiende en el local ReLindas del Faro del Apumanque. Está en el segundo piso, al lado del foto Zeiss. Es seca y simpática. 93003334.