El complejo dilema de regalarle a la mamá

aunque ella diga que no…

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Mi mamá dice que no, pero comprarle regalos es una complicación. Además como soy la única mujer, soy la encargada de pensar, vitrinear, comprar y envolver. Mi hermano sólo aporta con la mitad de la plata y la cara buena onda a la hora de la entrega. Mi otro hermano es muy chico, así que sólo aporta con la sonrisa.

Como jamás fui buena para cocinar, esos desayunos maravillosos que los niños le llevan a la mamá en su día, en mi casa no existían. De hecho, mi mamá me pedía que por favor no cocinara porque siempre que intentaba hacer algo me salía mal. Una vez traté de hacer un queque; todoiba bien hasta la parte de prender el horno. Como no supe, puse la mezcla en una olla y la puse a cocinar.

Pésima idea; me llegó un reto, quemé la olla y no hubo queque. Mi hermano es algo mejor pero tampoco tiene el don de la repostería. En una época seobsesionó por hacer galletas de avena, pero una vez las puso tan juntas en la lata del horno, que se formó una especie de volcán enorme de masa.

Como no la podemos deleitar con nuestros dones culinarios, tenemos que comprarle regalos; una vez le regalé lo que me pidió, un té caro e importado que nunca se tomó porque no le gustó. También intenté con los gift cards para hacerse masajes o ir a lapeluquería. Una navidad lo perdió y luego encontró como en Agosto en una bolsa llenade papeles de regalo. En otra ocasión le compré un libro que no pescó –y que terminéleyendo yo– y una polera –igual a todas las que tiene– que quiso cambiar por otra cosa,pero había perdido el ticket de cambio.

Pero todo cambió hace algunos años, cuando hice un maravilloso descubrimiento:fotos de los hijos. Son perfectas para regalarle a las mamás porque las sensibiliza yles encantan. Esto ha sido la salvación; ya le hemos regalado cuadros para colgar,álbumes, fotos en portarretrato, etc. Además como uno escoge las fotos, elegimosen las que salimos bien, y como el espacio es limitado, han volado horribles fotosde la adolescencia que nos atormentaron por años. Ahora cuando van sus amigas, le dicen: “qué lindos tus hijos”. Punto para nosotros y la dejamos feliz. Lo último es quecomo nos tiene lejos, tener la casa empapelada con fotos nuestras, es una forma de quenos vea todos los días y no se olvide nunca de nosotros.