Bikram y yo

Te sientes en paz, en equilibrio, más sana de cuerpo y mente.

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(cc) yogaonline

He sido aficionada al yoga desde hace un tiempo. Pero la primera clase la tuve a los 14 años y fue traumática. Al otro día no me podía mover porque me dolía todo. Volví a intentarlo el año pasado y me enamoré. Me encantó. Practiqué Hatha Yoga que se trata de combinar ejercicios de respiración (pranayamas) junto con posturas corporales (asanas) y posturas de las manos (mudras). De esta manera y al cabo de unos meses, mi cuerpo estaba alineado, en paz y en equilibrio. Mi experiencia personal fue bastante satisfactoria. Logré sintonizarme con mi cuerpo y de verdad mejorar mi forma de caminar, de estar parada, con la columna derecha y en general, me sentía mucho más armoniosa.

Pero cuando terminó la temporada, mi cuerpo volvió a “desequilibrarse” y recordaba con nostalgia las clases. Quise retomarlo pero no lo hice, al menos, no por unos meses.

Siempre había tenido la duda de cómo sería llevar esta afición a un nivel más avanzado y me puse a averiguar qué me ofrecía el mercado. Buscando en internet, llegué al sitio de Yoga Bikram. Este tipo de Yoga es bastante parecido al Hatha pero siempre se practican las mismas asanas y un par de pranayamas en una clase de una hora y media, en una habitación ambientada a 37 grados de temperatura, para asimilar la práctica lo más posible al yoga en India. Esta idea me motivaba bastante ya que soy una persona muy friolenta, hasta en verano (parezco más un reptil que un mamífero) y las posturas las tenía medianamente dominadas. La idea es que cuando uno empieza bikram, tienes que ir una semana completa y después decides si tu cuerpo es apto para esto y cuántas veces a la semana vas a practicarlo. Los horarios son muy variados y hay 3 centros distintos repartidos en Las Condes, Vitacura y Providencia. Hay muchas opciones, desde planes ilimitados hasta 1 clase a la semana.

Me gustó mucho la clase. La profesora sabía que yo era nueva y me dio indicaciones especiales. Estaba muy pendiente de que yo pudiera seguir las posturas pero tuve que sentarme un par de veces porque me sentí mareada (la misma sensación que da cuando uno se para muy rápido). El calor después de un rato ya no lo sientes tan fuerte como al principio, pero sí la humedad. Transpiras profusamente durante la hora y media y pierdes completamente el pudor de estar con poca ropa (olvídense de ir con polera y buzo, sería insoportable). Mis compañeros eran mayores que yo y solo un par más o menos de mi edad (probablemente porque fui a las 8:30 am).

Estoy realmente motivada y en un tiempo más quizás pueda ver los beneficios. ¡Quién sabe si mi piel mejora, mi pelo se vuelve más brillante y mi cuerpo más en forma! ¡Bikram y yo podríamos convertirnos en mejores amigos!

Foto destacado: Graham King