6 puntos que te ayudarán a entender si tu relación es por amor o solo lujuria

El futuro de tu relación dependerá de qué tanto puedes balancear ambas cosas

El amor es complejo y simple; emocionante y constante. Abarca las emociones que suceden inmediatamente, como la atracción inicial, o crecen lentamente con el tiempo.

El amor tampoco significa que estés sin lujuria, al contrario, de hecho. La lujuria puede transformarse en amor, pero necesita tiempo y no siempre termina con un resultado exitoso. A veces, la atracción y la pasión de una relación simplemente se esfuman.

El problema para muchos es la confusión de amor y obsesión. Muchos creen que si no experimentan la dopamina y la adrenalina inducen altas dosis de nuevo amor, entonces seguramente no deben estar enamorados. Puede ser adictivo sentir la agonía de una pasión incontrolable e insaciable. Sin embargo, con esto viene un precio, ya que estas situaciones también están llenas de incertidumbre, ansiedad, altos y bajos emocionales; y pensamientos intrusos, sentimientos e impulsos.

Para que una relación funcione, ambos términos deben estar balanceados ya que si uno está por encima del otro, puede ser dañino a largo plazo. A continuación te presentamos las señales que te ayudarán a entender si lo que sientes es amor o deseo.

El amor es interés más allá del físico

En el amor, quieres saber todo sobre la otra persona, desde las vivencias de su pasado, hasta sus pasatiempos más tontos. Estás constantemente tratando de descifrarlo. Con lujuria, te encuentras forzando esta parte de la relación porque no estás auténticamente interesada en otra cosa que no sea la física. Si les hace preguntas personales, olvidarás la respuesta poco después, pues quieres pasar al contacto físico.

La lujuria se obsesiona por las características físicas

Cuando estás enamorada, apenas piensas cómo es la otra persona. Cuando los describes a otras personas, estás hablando de su personalidad y de cómo pasan el tiempo juntos. A veces, incluso puedes tener dificultades para explicar cómo se ven. Incluso si el chico es hermoso, si has estado en una relación amorosa durante el tiempo suficiente, comenzarás a pensar inmediatamente en algunos de sus defectos físicos que lo hacen único. Con lujuria, su atractivo es lo primero en tu mente. Es por eso que la lujuria no dura, una vez que el físico se va, perderás la base de tu relación.

En la lujuria no creces

En una relación sana y amorosa, ambas personas estarán mejor debido a la otra. Se levantan uno al otro. En la lujuria, constantemente dejas que tus pasatiempos e intereses se queden en el camino porque estás encaprichado con la otra persona. En la lujuria, te dejas llevar porque estás obsesionada con obtener más el otro, física y sexualmente hablando. Cuando se termina, te das cuenta de que perdiste amigos en el camino y que dejaste de hacer lo que te gustaba por esa persona. Eso sólo te estanca y a la larga, te hace daño.

El amor te hace mejor

Una señal reveladora de una relación amorosa es aquella en la que ambas personas se sienten versiones mejoradas de sí mismas como resultado directo de tu pareja. En el amor, puedes notar que desarrollas intereses que nunca supiste que tenías. Cuando estás enamorada de alguien que realmente vale la pena, te abrirá los ojos a cosas nuevas. Puedes comenzar a disfrutar viajar, aprender de otra cultura  y pasar más tiempo mejorando tu persona. A menudo, una relación le dará el apoyo que necesita para prosperar en sus áreas débiles. En la lujuria, no estás segura de la misma manera sobre la relación, y consciente o inconscientemente, tienes miedo de que la otra persona te deje por alguien mejor.

La lujuria alimenta la envidia y la culpa

Un cierto grado de celos es posiblemente saludable en cualquier relación. Sin embargo, en el amor, ambos se dan cuenta del poder de enfocarse en el amor propio y la confianza, en lugar de la superstición ciega y la agresión. Los celos pueden ser extrañamente divertidos a veces, pero al final no vale la pena. A largo plazo, un compañero posesivo no te hará sentir especial, feliz o libre. Cuando te mueves por amor, no te puedes imaginar engañando a tu pareja, y confiarás en que él siente lo mismo. Por otro lado, si estás en una relación lujuriosa, es más probable que sientas que te falta algo y lo buscarás en otra persona, incluso si estás 'comprometida'.

El amor está lleno y satisfecho

En el amor, la paz que experimentas no tendrá precedentes. No necesitarás todas las cosas externas para seguir adelante porque estarás tan contenta con lo que ocurre que no buscarás nada en otros. Simplemente sentarse a hablar con tu pareja, leer un libro al lado del otro o pasear por el parque será todo lo que necesitas. En la lujuria, sientes que estás persiguiendo una felicidad inalcanzable, pero es solo porque has entendido mal lo que estás persiguiendo. En la lujuria, hay una obsesión con lo que vendrá después, y no puedes permanecer completamente en el presente. En el amor, aunque fantaseas con tu novio sobre su futuro, hay momentos en que el mundo parece dejar de girar a tu alrededor.

 

Te recomendamos en video