Por qué deberías dejar de creer que una pareja tiene que ser tu "media naranja"

Una pareja no llega para arreglar o solucionar nuestros problemas existenciales

A menudo en las relaciones románticas perdemos el piso como si el amor desafíase la gravedad. Cuando menos te das cuenta, te envuelve -y te golpea- como si se tratasen las mismísimas olas del mar que revolotean hacia la orilla. El amor es un colapso agridulce, que dependiendo de cómo marche la cosa, puede ser más dulce que agria o viceversa.

Las películas y en general la industria del entretenimiento nos venden el amor romántico como una "media naranja", donde una sólo se completa hasta encontrar a su "alma gemela". Es algo que va más allá de cualquier entendimiento humano, donde pierdes noción de todo; donde los besos bajo la lluvia incitan al deseo y donde los "finales por siempre" te convierten en toda una princesa que se ha realizado frente a su príncipe.

¿Pero qué es una media naranja? 

¿Es la persona con la que pasas el resto de la vida? ¿O es sólo la que llega a recordarte todo lo que te hace falta y ahora tienes por su simple presencia?

Las expectativas que formamos ante nuestra pareja y las creencias irracionales que acompañan al amor pueden provocar una gran ansiedad y crear muchas decepciones. Es cuando una se cuestiona: ¿y si he dejado ir mi única oportunidad de ser feliz? ¿Por qué mi pareja no cumple mis necesidades emocionales? ¿Por qué aún no he encontrado mi media naranja?

Es por eso que una tiene que aprender a gestionar una relación de pareja y saber adaptar expectativas razonables para no caer en un idealismo romántico donde tu ilusión por tener a tu "media naranja" termina siendo una búsqueda interminable por encontrar la felicidad.

Aquí va la verdad: tu "media naranja" no te completa, nadie podría hacerlo. Ningún hombre o mujer, sin importar cuán explosiva sea la química sexual y emocional que tengan. No hay dos personas hechas para terminarse el uno al otro, a menos de que seas una torre de Jenga. Somos cada uno nuestra propia persona, no un fragmento, ni una migaja ni la pieza faltante de nada.

De ahí que la "media naranja" no sea más que un mito horrible bajo el cual nos ha educado la sociedad. Es una visión de las relaciones amorosas que al final nos lleva a considerar a alguien como una extensión del propio cuerpo, algo sin lo que no podemos funcionar bien ya que no estamos completos.

La imagen de la media naranja no sólo nos impide ser autónomos y nos resta la capacidad para decidir, sino que impone en la otra persona la condición de que debe ser capaz de leernos la mente y satisfacer nuestras necesidades.

Nadie tiene las herramientas necesarias para cumplir con tal tarea. Eso sí, el dejar de creer en la "media naranja" no quiere decir que una se vuelva una amargada y que deje de creer en el amor o que termine su relación después de saber esto. Una pareja es la que nos hace reír, la que nos escucha y la que nos aconseja porque quiere nuestro bienestar, además de que también satisface nuestro deseo de afecto físico y sexual. Pero ninguno puede completar los defectos del otro con el bienestar del otro. Todos estamos rotos de alguna forma y pretender que nuestra pareja llegará a tapar las grietas para hacernos funcionar es un error.

El amor no significa arreglar o solucionar nuestros problemas existenciales. Aunque la metáfora de la media naranja puede aparentar ser muy romántica y tierna, resulta ser una forma engañosa de llenar un vacío.

Es aquí entonces cuando el término "alma gemela" es quizá más pertinente. No por el título en sí, sino por lo que significa. No creo que las almas gemelas sean definidas por las personas con las que salimos; un amigo puede ser un alma gemela, incluso alguien que vimos una sola vez en la vida. Las almas gemelas se pueden encontrar en cualquier lugar y son estas personas que de alguna manera nos mueven y hacen nuestras vidas y corazones un poco más completos en sentido que nos hacer ver las cosas de otro modo para entonces transformarnos.

Éstas son personas que no sólo se toman el tiempo para entendernos, sino también las que se reconocen como una sola, es decir que se ven reflejadas en el otro para darse cuenta de lo que tiene o le falta hacer por sí mismo.

Así que dejemos de creer que nuestra pareja tiene que ser nuestra "media naranja" y pensemos más en ella como un alma gemela nos hace ser una mejor versión de nosotros mismos. Las personas que nos aman incondicionalmente, que se dan cuenta de nuestro valor y nunca dejan de recordárnoslo.

Porque hay que entender que cuando termina la relación, la vida continúa. Lo hizo antes de que esa persona llegara a tu vida; con o sin ella, seguirás siendo tu y esa persona seguirá siendo ella.

 

 

 

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