¡No es lo mismo! Te contamos 5 diferencias entre hacer el amor y tener sexo

Hacer el amor y tener sexo, para algunos es lo mismo, para otros no. Pero, la realidad es que sí existen diferencias, empezando porque una implica que haya amor y en la otra no es esencial.

Hacer el amor y tener sexo, para algunos es lo mismo, para otros no. Pero, la realidad es que sí existen diferencias, empezando porque una implica que haya amor y en la otra no es esencial.

Por eso, te contamos cuáles son las diferencias entre hacer el amor y tener sexo para que estés muy clara con lo que implica cada una.

La comunicación es diferente

Cuando estás haciendo el amor, no es que “hablar sucio” no sea posible, es más bien que se sustituye por palabras emocionales.

Hacer el amor a menudo te da la oportunidad de ser mucho más abierta, ya que es el espacio perfecto para hablar de lo mucho que amas a tu galán.

Tu personalidad se mantiene

A veces, cuando tienes relaciones sexuales, es mucho más fácil que te “conviertas” en otra persona.
Ocasionalmente, esto es intencional, como a través de juegos de rol, pero otras veces, es sólo porque tus inhibiciones se han ido, y prácticamente te sientes como una “diosa sexual”.

Al hacer el amor, no hay nadie para ser, sino tú misma, ya que para establecer una conexión real y un encuentro memorable, se requiere de la verdadera personalidad, para que la magia surta efecto.

 

La motivación es diferente

Cuando tienes sexo, tu primer objetivo es llegar al orgasmo. Pero, cuando haces el amor, no es que disfrutar no sea importante, pero la principal motivación es conectar en un nivel emocional con tu galán.

También significa que disfrutas explorando el cuerpo, la mente y el corazón de tu pareja, no solo porque estás intentando llegar al clímax, sino porque estás compartiendo una conexión realmente íntima.

Hacer el amor puede durar horas, e incluso, se puede llegar al acuerdo mutuo de que el orgasmo no es su objetivo, porque de lo que se trata es de profundizar la conexión y el crecimiento de su amor.

La presencia es distinta

A pesar de que no es fácil admitirlo, a veces cuando estamos teniendo sexo, nuestras mentes vagan. Si estamos fantaseando con Brad Pitt o pensando en qué comprar en el súper durante una sesión de sexo mediocre, quiere decir que hay momentos en los cuales simplemente no estamos ahí.

Hacer el amor, es todo lo contrario. Cuando tú y tu galán están en plena acción, la atención es plena, de hecho, no hay otra manera de hacer el amor.

Tienes que estar en el momento con tu pareja, o correr el riesgo de que uno de ustedes se sienta solo.

Hay más vulnerabilidad

Durante el sexo, incluso si estamos a veces abiertas a probar cosas nuevas, normalmente no queremos más que acabar de forma placentera. Pero, cuando se hace el amor esto es completamente diferente, ya que tú y tu galán están emocionalmente vulnerables, quizás hasta el punto de las lágrimas.

A veces, después de hacer el amor, podrías necesitar un poco de amor extra o palabras adicionales de seguridad. Esto es completamente normal y es producto de la vulnerabilidad emocional que viene con esta clase de encuentro.

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