Nunca deberías discutir con tu pareja por estas razones

Te decimos cuáles son factores por los cuales no deberías tener un conflicto con tu pareja y cómo manejarlos.

Por: Erika Michael*

Las relaciones son conexiones, interacciones entre seres. Sería casi imposible que en medio de esa interacción no existiera alguna idea incompatible o alguna necesidad opuesta a la otra. Es decir, te necesito a mi lado, pero tú necesitas la soltería. O ideas opuestas, como la religión o la política.

Y esos son factores por los que nunca, jamás, las relaciones deberían discutir y convertirse en un punto masivo de conflicto. Sin embargo, pareciera que son la fuente principal de los desacuerdos y enemistades entre pares, parejas y familias.

 

¿Cómo vamos a manejar estos conflictos?

Este es un proceso de adaptación y reconocimiento: adaptación al sentimiento que se experimenta cuando el otro expresa o manifiesta su idea y reconocimiento del valor que tiene esa idea. Pero como esta es la parte de nivel de mayor madurez, primero debemos pasar por algunas etapas principales.

  • La primera de ellas es el descubrimiento de la idea del otro. Sorpresa.
  • En segundo lugar, la experimentación de la emoción como resultado del conocimiento de dicha idea. Es decir, lo que comienzo a sentir al instante de conocer la idea.
  • Cómo reaccionamos ante esa experimentación. Y esto es súper importante porque gran parte de dicha reacción no es una consciente. Sino, más bien, una reacción involuntaria natural del cuerpo para defenderse. Estamos diseñados para defendernos y, por lo tanto, defender nuestra idea. Debemos ser honestos con nuestras reacciones y aprender a disculparnos cuando sea debido.
  • Cómo recibimos la respuesta de la otra persona ante nuestra reacción. Comienza una interacción entre mis emociones y las emociones del otro. Este es el punto más conflictivo porque generalmente trastoca nuestras expectativas de cómo el otro "debería" reaccionar ante situaciones de crisis o confrontación. Aquí es cuando comenzamos a ofendernos y disparar emociones a causa de esa ofensa.

 

Todo esto sucede en segundos y minutos. Apenas podemos percibir que vamos a experimentar ira o coraje.

 

Ahora bien, ¿cómo vamos a trabajar estos conflictos? Principalmente, enfocándonos en nuestras emociones. Conocemos nuestros ideales, pero pocas veces conocemos cómo se manifiesta nuestra pasión por nuestros ideales

No sirve defender cuál ideal es más válido que otro. Así comienzan las guerras y entramos en un círculo que no acaba. ¿Qué tal si aprendemos a mirar al otro más allá de sus ideales o sus creencias?

 

Si tanto la política como la religión representa un valor muy alto para ustedes, eviten relaciones de pareja con valores opuestos, denle la libertad al otro de elegir y considerar su propio valor de las ideas. Y si se trata de la familia (que uno no escoge), aprendan a identificar sus emociones y canalizarlas al entendimiento. Cuando callo y aprendo a escuchar la opinión de mi pareja, aunque mi instinto sea atacar, descubro cuán pequeño es mi mundo en comparación con el de todos. Escuchar me ayuda a amar. Y amar me ayuda a crecer bien.

*Erika Michael ofrece servicios de mentoría para las relaciones y conferencias. Es autora del libro "Hablemos de las Relaciones Saludables", comunicadora en diversos medios de Puerto Rico y productora del programa Al Natural D' Show.