De las noches en que te recuerdo

Georgina Puga nos trae un relato romántico. En esta oportunidad el tema es la “añoranza”.

Hay momentos de mi vida en donde te añoro muchísimo.

Te añoro porque busqué el significado y ahora puedo pronunciarlo decididamente. “Te añoro”. También te extraño, muchísimo para ser sincera, pero te añoro mucho más.

Quisiera que estés aquí. Conmigo, por supuesto. Quisiera verte a los ojos y poder decirte lo mucho que te quiero y lo mucho que te necesito en mi vida. Y duele saber que no podré dirigirte la palabra nunca más.

Hay momentos en donde me gusta recordar lo buenos que éramos juntos, a mí me gustaba llorar viendo películas románticas y a ti te gustaba reírte de mí mientras me abrazabas y me decías que soy muy dramática para mi propio bien.

Me gusta recordar nuestro primer beso, y lo muy asustada que estaba después.

Me gusta recordar cuando discutíamos por cualquier cosa, era tan divertido y gratificante saber que podíamos contradecirnos pero que podíamos tomar lo divertido en ello y después reírnos.

Me gusta recordar lo mucho que amé tener tu sweater rojo vino en mi cama todas las noches, y desde eso el rojo vino se volvió mi color favorito y me veo preciosa en un vestido de ese tono. Me hubiese gustado tanto que me vieras en ese vestido.

Me gusta recordar cuando te conocí.  No fue amor a primera vista, estoy totalmente segura de ello. Pero sí fue el reconocimiento de que había  algo en ti que meses después me daría  tanta felicidad como tanta tristeza devastadora. Pero que nunca me arrepentiré de ello.

A veces pienso en dónde podríamos estar en este momento si mi vida no se fiase sólo de nuestros recuerdos.

Normalmente siempre es por las noches donde te recuerdo, es en mis sueños donde apareces de nuevo o mientras estoy intentando dormir.