No me interesa el amor, ¿Me tengo que sentir culpable?

No quiero vivir el amor inventado, ese que sigue reglas. Primero, quiero conocer mi capacidad de amar. .

Si me preguntan cuántas veces he cuestionado al amor, no podría contarlas. Con amor, me refiero a todas las dimensiones de él, partiendo por lo que dicen las religiones, el amor familiar, el de amigos y de pareja.

Los niños son perfectamente moldeables y eso es lo que hace la sociedad: moldearlos. Van a la escuela, tienen que estar en clases, callados, acatando lo que dice el profesor. El que habla sin permiso, es castigado y poco a poco los niños entienden que su opinión no siempre es válida, que hay que hacer lo que los demás dicen.

En busca de una explicación —porque todo niño lo merece y cree merecerlo— va donde sus padres y les expresa su inquietud. Si tiene la suerte de tener padres conscientes, ellos le darán la opción de expresar sus pensamientos y de dar su punto de vista.

Si sus padres son como la mayoría, le van a dar una respuesta aprendida, prototípica, que anula toda opción de que ese niño se sienta importante, se sienta amado.

Cuando fui creciendo, me di cuenta de muchas cosas. Por ejemplo, que a pesar de haber estudiado en un colegio católico, no me parece correcto que “Dios” diga que hay que amar al prójimo, pero que la Iglesia manifieste con plena soltura, que ser homosexual es pecaminoso y aberrante.

También, me enfrenté con la continua y excesiva obsesión que todo el mundo tiene por el romanticismo. Si te atreves a decir que no te interesa el amor, eres raro, eres asexual, hay algo malo en ti y tienes que arreglarlo para ser como todos los demás, que profesan el amor a pesar de que tampoco saben qué es.

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Luego está el amor por uno mismo, concepto que surgió con el boom de los libros de autoayuda. Es positivo reconocer que debemos amarnos a nosotros mismos, pero si exageramos, jamás vamos a poder compartir el amor con otra persona, porque estaremos en plena búsqueda de encontrar “al indicado”, una imagen que hemos creado en nuestra cabeza que sólo es una fantasía.

Como dice el sabio Osho en Aprender a Amar, los seres humanos somos muy mal agradecidos. Creemos que los demás DEBEN amarnos, pero en realidad, es un milagro que alguien te ame y debes agradecer.

También explica que hay que entender que el amor es un fenómeno natural, y que al buscar al hombre o mujer perfecta, en realidad estamos buscando a alguien que no es auténtico. Tú tampoco serás auténtico.

Le exiges al otro la perfección, que se adecue a tus propias carencias y a raíz de eso, la persona no puede ser genuina, se convierte en alguien falso porque tú tienes un concepto que no se acerca a lo que él o ella es.

Por eso y mucho más, antes que profesar el amor, prefiero conocerlo y mientras lo hago, diré que no me interesa el amor. ¿Cómo me puede interesar algo que no he experimentado en plenitud? Primero, debo reconocer mi capacidad de amar, independiente de lo que esté a mi alrededor.

No me mal entiendan, he tenido relaciones muy lindas, he querido mucho, he sido feliz, y quizás me enamoré, quizás sentí cosas especiales, pero no tenían que ver con el concepto que nos han puesto en el cerebro como una estampa, con ese amor que tiene que ser intenso para que sea real. Y con intenso, me refiero a que implica sufrimiento, idas y vueltas, pasiones exacerbadas y frustración.

Si el amor es siempre así, no me interesa. Todo eso tiene que ver con el propio ego y cuando finalmente somos lo suficientemente fuertes y plenos para dejar ese ego de lado, ese es el momento en que se manifiesta el amor. Tú lo vives como quieres, tú decides qué es amor.