Besos con sabor a chocolate: la historia de amor de Barack y Michelle Obama

Conoce la historia de amor de una de las parejas presidenciales más queridas y admiradas de todos los tiempos.

Por Olivia O'Gam Espinosa 

'Barack Obama, ¿qué clase de nombre es ese?'. Esto fue lo primero que llamó la atención de Michelle Robinson cuando revisó los documentos del que sería su pupilo en aquel verano de 1989. En ese entonces, Michelle era abogada de primer grado en el prestigiado bufete Sidley Austin. Se había corrido la voz de que el joven ingresaría al bufete ese verano y había causado una pequeña ola de expectación en la oficina, aunque no para Michelle.

Michelle causó una profunda impresión en Barack, tanto que, al poco tiempo, él no dudó en invitarla a salir. Ella se negó en repetidas ocasiones, pues no quería tener ninguna especie de cita con nadie del trabajo. De hecho, según relata el político en su libro "La audacia de la esperanza: Reflexiones sobre cómo restaurar el sueño americano", Michelle intentó pactarle algunas citas con otras mujeres. La estrategia no funcionó, él insitió hasta que obtuvo un 'Sí' como respuesta. 

 

En la primera cita visitaron el Instituto de Arte de Chicago, fueron a ver la película 'Do the Right Thing' y comieron helado. Años después, Obama confesaría a la prensa internacional la razón de su selección de película: "La llevé a ver la película de la que todo el mundo hablaba, dirigida por alguien del que no muchos habían oído hablar, pero se suponía que era una historia muy buena".

Aquel día se dieron su primer beso, un momento que Obama jamás olvidaría, según cofesó a la revista Oprah Magazine: "En nuestra primera cita le invité el mejor helado de Baskin Robbins. La besé y sabía a chocolate".

Después de dos años de relación, Obama le propuso matrimonio a Michelle en el restaurante Gordon. Aquella noche él tenía una sonrisa distinta, especialmente cuando llegó el 'postre': un plato que tenía al centro una pequeña caja con el anillo de compromiso. 

Se casaron en octubre de 1992 en una boda que ambos consideraron mágica. Familia y amigos no tenían dudas de que ambos estaban completamente enamorados. 

Las aspiraciones políticas de Obama no quebraron el amor de la pareja, aunque sí lo pusieron a prueba logrando que se fortaleciera y se proyectara al mundo como una de las historias de amor famosas más admiradas.