Cuando aceptes que no le puedes gustar a todos, vas a ser feliz

La gente tiene diferentes historias, perspectivas e intereses. Para tratar de agradar a todos, tendrías que tener múltiples personalidades, perspectivas e intereses. ¿Quién eres finalmente?

¿Sabes cuántas personas hay en el mundo? Demasiadas para que puedas contarlas. ¿Y en tu país? Quizás las puedes contar, pero nunca las conocerás a todas, tendrías que vivir más de una vez para lograrlo. De todas esas personas que conoces, ¿a cuántas quieres realmente?

Si seguimos esta dinámica, es probable que el número de personas que quieres y que realmente te importa lo que piensan, sean mucho menor que la cantidad de gente que conoces o que ves diariamente cuando caminas por la calle.

Entonces, ¿por qué tenemos esa necesidad imperante de agradarle a todos? La sociedad nos enseña a ser exigentes con nosotras mismas, a ser mejor de lo que podemos imaginar, a aspirar a algo que, muchas veces, es genéticamente imposible.

¿De verdad quieres luchar contra la genética? Así de descabellado suena; es imposible que le caigamos bien a todas las personas que conocemos. También es muy poco probable que toda la gente nos encuentre atractivas, a pesar de que quizás cumplas con los “requisitos” que la misma sociedad impone para ser considerada una persona “agradable a la vista”.

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© Favim

Es tiempo de que dejemos de pensar que podemos ser perfectas, porque siempre habrá alguien que estará en desacuerdo y eso no te puede quitar el sueño, no puede. ¿Ese hombre o mujer que te miró de manera despectiva o que comentó algo negativo sobre ti, tiene alguna influencia en tu vida?

Seguramente, no. Pero al considerar su opinión, le estás dando pie para que lo haga. Tú eres como eres; puedes ir madurando y creciendo, pero no tienes por qué cambiar tu esencia. Es científicamente imposible que todos te quieran, así que es mejor que te enfoques en los que sí te retribuyen ese cariño.

¿Qué quieres demostrar? Primero, debes tener claro que la gente siempre va a hablar. Puede que digan cosas positivas o negativas, rumores o mentiras. ¿Vale la pena dejarse llevar por ello? Si las personas que te conocen te valoran tal como eres, no prestes atención a los demás. No lo merecen.

La gente tiene diferentes historias, perspectivas e intereses. Para tratar de agradar a todos, tendrías que tener múltiples personalidades, perspectivas e intereses. ¿Quién eres finalmente? No lo sabes, porque estás gastando demasiada energía en construir una imagen que no es real.