“Mi hombre es perfecto y yo soy perfecta”

Idealizar a tu pareja puede costarte una gran decepción.

Puede ser que el ingrediente secreto de las relaciones funcionales sea la admiración. Ser fan de tu pareja es importante, pero los niveles deben estar controlados para que no te rebase la idea de perfección que tienes sobre él.

Para aclararlo todo de entrada, no importa lo mucho que lo ames, él no es perfecto. Ni tú.

La idealización llega en etapas específicas en la relación, generalmente al inicio, en la que en un intento por convencernos de que estamos tomando la decisión correcta, captamos las señales positivas y las llevamos a niveles altísimos.

Somos conscientes de que necesitamos a nuestro lado a una persona capaz y comprometida, con los mismos ideales que nosotros y que de alguna manera nos motive e impulse a mejorar. Sin embargo la línea que separa la admiración de la idealización es muy delgada y las consecuencias pueden ser de terror.

Todo empieza cuando no somos capaces de descubrir nuestro propio valor individual y generalmente lo vemos primero en la persona que amamos, incluso en estos casos es más importante la evaluación positiva que tu pareja hace de ti, que la que haces de ti mismo.

El costo mayor de todo esto es que nos desarrollamos bajo expectativas muy altas y casi siempre terminan en decepciones y rupturas súper trágicas de las que luego no te repones tan fácil.

No quiere decir que no debamos esperar nada, eso jamás sucederá. Pero requiere de una visión muy objetiva sobre las cosas y la situación de la pareja porque cuando idealizamos demasiado: primero, empezamos a exigir cosas absurdas y, segundo, nunca estarás satisfecha.

Idealizas o te idealizan cuando:

  • Te vuelves intolerante a sus defectos y no eres consciente de sus capacidades exigiéndole todo lo que se te ocurra.
  • Tu preocupación principal es decepcionar a tu pareja. Cualquier crítica que te comparta lo tomas demasiado personal y te molesta.
  • Cuando eres tú a quien idealizan, te sientes en una posición vulnerable porque sabes que no eres tan hermosa, tan sobresaliente, tan exitosa ni millonaria.
  • Te sientes abrumada con frecuencia por los comentarios que hace sobre ti y sientes la necesidad de desmentir los halagos que te hace frente a otros.
  • Te sientes ansiosa por que tu pareja cometa el mínimo error.
  • Te sientes ansiosa por cometer el mínimo error.

Actuar ante una sobre idealización de la pareja, debemos aceptar nuestro talón de Aquiles para tratar de que todo se mantenga en equilibrio. Puede ser que los dos sean lo mejor para el otro, pero realzar atributos innecesarios, solo incrementa las dosis de egocentrismo que a la larga se reflejan en la relación.