Qué no hacer durante una relación a distancia

Más vale que no hagas esto si quieres que tu relación sobreviva.

Una relación a distancia pasa por distintas etapas. En este momento no sabría decir con seguridad en cuál de todas estoy. Lo que sí sé es que para salir adelante se requiere mucha, MUCHA fuerza de voluntad, y eso es proporcional al cariño que le tengas a la otra persona.

Supongo que antes de todo, el primer paso es aceptar que ninguno es mejor o peor en sobrellevarlo. No importa cuántas relaciones a distancia hayas tenido antes, cada vez es una primera vez. Entonces la primera conclusión es que, lo importante son las personas involucradas y no los kilómetros ni el tiempo.

Esta es mi primera vez. El fenómeno ha sido de lo más raro; a veces grato y a veces fatal. Al final de cada llamada (buena o mala), lo único reconfortante es todo lo que queda en el corazón, porque la razón se cansa y la intuición como que se descompone.

No sé con exactitud cuáles son las reglas, ni lo que me haga extrañar menos. Pero al menos he aprendido que esto definitivamente no funciona.

Asumir

Esa palabra es un taladro en mi cabeza. Cuando estás separada de la persona que quieres, todo es una señal. Los “no” disfrazados de “sí” y al revés ya no te los tomas a la ligera. Lo mismo pasa con el tono de voz y las publicaciones en Facebook (es verdad, aunque odie admitirlo).

Desafortunadamente no estás cerca de él. Lo único que tienes es su voz y sus mensajes. Arréglatelas con eso. Imagínate el desgaste emocional que sería para ti andar descifrando cómo te contestó, cómo te dijo que te quiere y su última palabra antes de colgar.

Hay una fórmula letal en esto; si combinas un mal día o tu faceta sensible con la indiferencia y la distancia, créanme, no hay caos más grande en una relación a distancia. Nadie se salva, pero aquí viene la otra parte.

Evadir

La distancia te acerca, por más raro e irónico que suene. Tener lejos a la persona que amas despierta en ti una necesidad impresionante de saber todo sobre su vida. No importa el grado de desacuerdo, se acabaron las banalidades y todo, absolutamente todo, merece aclararse.

Así te tome un minuto o dos horas arreglar la discusión, ya no es tan sencillo hacer de cuenta que no pasó nada porque si no lo resuelves en el momento es prácticamente imposible seguir con tu vida.

Evadir las cosas ya no es una opción. La distancia es una escuela en ese tema.

Mentir y omitir

No confío en quien dice que omitir una cosa no tiene nada de malo. En estos casos es igual de nefasto. Cuando estás en el mismo lugar, no hay tanto rollo porque las omisiones suelen ser cosa de nada, pero una omisión a distancia se convierte en la primera señal de desconfianza.

De las mentiras ni hablamos, no sólo estás llevando tu relación por el mal camino, el costal de las mentiras pesa mucho después de dos o tres.

Colgar el teléfono

No siempre habrá cosas lindas de qué hablar. Una discusión a larga distancia es todo un desafío. Parte del aprendizaje es discutir como personas adultas, pero sobre todo poniendo el cariño por delante. Como lo mencioné antes, lamentablemente no se tienen frente a frente como para correr a los brazos del otro y resolverlo todo, por eso es importante no gritar y controlar al triple cada cosa que van a decir.

De repente se nos salen cosas y palabras súper hirientes que desatan la furia. No sé qué pasa que cuando hay algunos kilómetros de por medio, todo se ve más exagerado y las palabras toman un sentido tan serio y valioso que una oración mal pronunciada es mortal para la relación.

Seguramente hay más cosas que poner en la lista, pero empecemos asimilando éstas. Tener una relación a distancia no te hace una ingenua, se requiere mucho valor y en lo personal aplaudo a las parejas que a pesar de eso siguen juntas haciendo todo para volver a reunirse.