Los peores colegas del mundo

Nada peor que pasar 8 horas conviviendo con alguno de estos perfiles, o convertirte en uno.

Peor que tener que convivir diario con una persona de pésima actitud, es convertirte en una de ellas. Nadie es monedita de oro y seguramente no somos del agrado de todos, pero es un hecho que algunos hasta le echan ganas para convertirse en los peores colegas del mundo.

Cualquier ambiente laboral tiene sus picos altos y bajos. En los picos altos, todos se vanaglorian de los éxitos, no les cabe el autoestima de tan grande, se aplauden y elogian, festejan, se dicen cosas como “no, gracias a ti por tu apoyo”, etc. Pero en los picos bajos ¡aguas! Ahí es en donde todas las máscaras se caen.

Hay equipos de trabajo verdaderamente ejemplares, pero hay otros en los que no falta la personita que lo hace más difícil. Esta lista de personalidades te puede ayudar a detectar quién es el que siempre arruina el proceso.

El chismoso

Es el típico caso de quien no sabe guardarse nada de lo que le cuentan o escucha porque le quema por dentro. Siente la necesidad de contárselo a alguien y lo peor es que, casi siempre, elige a la persona equivocada. Es peor que tu muro de Facebook. No distingue el momento ni la oportunidad, se avienta y lo dice.

El quejumbroso

Nada le parece, pero no propone. Desde que llega se está quejando de absolutamente todo, hasta de lo irrelevante. Te saluda reclamando que se le hizo tarde, que el camino estaba cerrado y para su mala suerte (y la tuya) no desayunó.

Este tipo de colega es un freno de mano para toda la empresa, no solo para el equipo. Si lo mantienen ahí, es porque seguramente tiene un lazo muy fuerte con el director o le deben un favor. De otra manera, no es justificable su presencia.

El crítico

Es el caso del colega inspector que está súper al pendiente de todo menos de lo que le toca hacer. No sabe nada de fechas de entrega, pero te puede decir perfectamente si tus zapatos van con tu outfit.

Para todo tiene una opinión o un “hubiera”. Cero propositivo, es más bien un parásito que contamina el ambiente de una manera muy perspicaz porque sabe a quién acercarse, y generalmente lo hace con personas nobles o de carácter débil.

El ególatra

Sus historias son fascinantes, pero pura mentira. Si aprendes a lidiar con ellos, ninguna novela se parece ni tantito a su vida, y eso te divierte. Pero ojo, esos aires de grandeza que se carga pueden llevarlo a menospreciar a su equipo y sentir que sólo él puede hacer el trabajo, aunque al final salga todo mal.

El despreocupado

Una cosa es no tomarte las cosas tan a pecho y otra es que de plano no te importen. Este tipo de compañero nunca tiene prisa por nada, su frase es “vive el momento” y luego no puedes contar con él para algo que tuvo que haberse hecho ayer.

Para él, todo está bien y no le merece ningún tipo de estrés. Y bueno, nadie quiere vivir estresado. Pero, ¿sabías que hay un nivel de estrés que te hace más proactivo? Bueno, es justamente ése el que nunca va a motivar a este sujeto.

¿Te suena familiar? Seguramente hay días en los que se juega más un papel que otro, pero definitivamente no aportan nada al equipo y sólo lo están contaminando. Para lidiar con ellos se requiere mucho carácter y focalización en el objetivo final.

Así que el mejor consejo es enfocarte en lo tuyo y dar lo mejor de ti, pero ojo, tampoco dejes que los problemas de los demás se vuelvan obstáculos en ese camino.