Por qué la relación con mi padre es mejor ahora que soy adulta

Cuando le quitas a papá el disfraz de superhéroe, su lado humano es tu favorito.

Cuando era pequeña, mi padre era mi superhéroe. No importa qué tan grave fuera el problema ni contra quién había que luchar, siempre era él quien tenía el remedio para todo; desde un fuerte abrazo que reconfortaba hasta un nuevo juego de palabras que te hacían desconectarte de la tragedia y volver a lo divertido.

Ser la niña de los ojos de papá siempre fue un prvilegio, pero lo verdaderamente increíble sucedió cuando me convertí en adulta. Ha sido una experiencia maravillosa compartir con mi padre un mundo real, fuera de los cuentos de princesas y superhéroes. Fue la forma más linda que tuvo la vida de mostrarme su parte dura: tener a mi padre conmigo.

El día que me descubrí y le hablé de mi primer amor, abrí mi corazón para enseñarle todo lo que había en él. Nunca me imagine que terminaría conociendo a uno de los seres más bellos. Fue entonces cuando entendí que era hora de guardar el traje y desenmascararlo. El sabio salió a la luz.

Maestro de vida

Cuando eres adulta y tienes a fortuna de tener a tu padre, él puede compartirte reflexiones profundas sobre la vida que seguramente no hubieras entendido antes. La sabiduría y experiencia, hacen que tu padre te de una luz única para saber hacia dónde ir cuando estás bloqueada.

A diferencia de las mamás, ellos pueden ser sumamente objetivos a pesar del amor inmenso que tienen por ti.

Un gran amigo

Todos pasamos por la edad de “papá déjame una cuadra antes para que mis amigos no vean que me traes a la escuela” ¿les parece familiar? Bueno, nada disfruto más ahora que presumir a mi padre con medio mundo. De pronto, papá se convierte en ese mejor amigo que quieres que se entere de todo primero, el que sabes que será tu cómplice en todas las locuras que se te ocurran y se limitará sólo a decirte que debes ser cuidadosa.

Baja la guardia un minuto y descubre lo bien que se siente compartir una risa con papá.

Nueva idea de familia

Considero que la familia es lo más importante, y cuando tienes a unos padres que han sabido además ser tus amigos, la convivencia se vuelve algo increíble y los domingos son tus nuevos días favoritos. Pasar tiempo con papá te da la oportunidad de conocer al ser humano detrás de todo ese traje de protector y proveedor que casi nunca se quita. Escucharlo y hacerlo revivir su época, saber lo que le gusta y lo que más disfrutaba cuando tenía tu edad, hace que te des cuenta de dónde vienes.

Es una bella forma de estudiar tu gen y regresar a tus raíces. Definitivamente empiezas a apreciar el tiempo familiar con otros ojos.

El modelo de “hombre imperfecto”

Una de las cosas que más agradezco de la convivencia tan cercana con mi padre, ha sido lo mucho que he conocido de su género. Ser hombre no es nada sencillo, y él me lo ha hecho saber con todo el amor del mundo.

Es genial acercarme a mi padre para compartirle las diferencias con mi pareja y que me regale el consejo más desinteresado y honesto. Me encanta poder entender que él no es perfecto, ni yo. De esta manera logro conectar todas las experiencias que vivo con el tipo de hombre con el que me encantaría compartir mi vda.

Las mujeres de repente somos muy juzgadas por buscar un modelo de padre en nuestras relaciones. Pienso que es tan lógico como que mi padre es la referencia del sexo masculino más importante que tengo. Chueco o derecho, es un hecho que la imagen paterna influye en gran medida las decisiones que tomamos acerca de nuestra pareja. Nada me hace sentir más segura que, en esta etapa de mi vida, contar con el apoyo y cariño de mi padre.

Hoy la perspectiva es distinta igual que la convivencia, pero el amor va tomando un color intenso, siempre incondicional y con total admiración. Es momento de dejar de ver a papá con el antifaz y la capa, y mejor invitarle un café o una buena cerveza y descubrir su lado humano.