Guía para hacer un strip-tease

Pon en práctica estos consejos para aderezar un encuentro con tu chico, verás que no pueden resistir las ganas, él de tocarte y tú de decir en voz alta “eres mío”.

¿Alguna vez has intentado hacer un strip-tease y te has sentido estúpida? No, voy a reformular eso: ¿cuándo fue la última vez que te sentiste estúpida tratando de hacer un strip-tease? Aceptémoslo: hemos leído que es una maravillosa forma de inyectarle pasión a una noche con nuestro chico pero no nos atrevemos porque nos sentimos ridículas.

Antes de hacer la idea a un lado piénsalo dos veces: los hombres responden mucho al estímulo visual y este foreplay les gusta mucho. Aquí tienes unos cuantos tips que puedes practicar. No necesitarás comprar ningún regalo el día de los enamorados con esto.

¡Producción!

De preferencia que no sea la cama para que no acaben teniendo sexo al tercer compás. Por lo menos que se acabe la canción, ¿no? Siéntalo en una silla y aléjate lo suficiente para que pueda verte completa pero no pueda tocarte. Todo está en la anticipación. Busca una canción que tenga ritmo pero no sea muy rápida para ayudarte.

¿Qué me pongo?

Esta vez piensa al revés, la pregunta correcta es ¿qué me voy a quitar? Olvida el vestidito que se quita en un santiamén, porque qué chiste. Aquí la clave son las capas. Capas y capas de ropa para tener material con qué trabajar. Está de más decir que te pongas un conjunto de lencería muy sexy, pero ¿qué tal una sorpresa? un liguero y medias, una prenda nueva u original…

¿Y cómo me lo quito?

Bueno, prenda por prenda, pero no de golpe. Juega un poco con lo siguiente que vas a quitarte para que crezca la emoción (dije emoción, sean serias). Retira la prenda lentamente y una vez que esté en el piso acaricia con las yemas de tus dedos la parte que dejó al descubierto. Sigue recorriendo tu cuerpo con las yemas, no las palmas, durante un rato antes de pasar a otra prenda. Juega también con tu cabello, toma tu tiempo antes de pasar a cosas mayores.

Comienza por la blusa, de manga corta de preferencia, sácatela por arriba pero no por completo, justo cuando llegues a las muñecas gira tus manos para que la prenda forme unas esposas antes de terminar en el suelo.

El bra también tiene su truco: dale la espalda y retira uno a uno los tirantes, después desabrocha y tarda un poco en quitártelo, todavía dándole la espalda, retrasa el momento en que al fin pueda ver tus pechos.

Si te pusiste medias hasta el muslo sube una pierna a su silla, con el pie justo entre sus piernas pero levantando el talón como si trajeras zapatos altos. Acaricia tu pierna y después deja que te ayude a quitarte la media. Repite la operación.

Para quitarte las bragas puedes volver a ponerte de espaldas, mete tus pulgares en el resorte y dobla un poco las rodillas mientras resbalas la prenda hacia abajo. Cuando esté en el suelo, saca un pie y luego con el otro lánzalas hacia él.

Body language

Recuerda durante todo el proceso algunas posiciones que te hacen ver bien. Muévete lentamente para que él tome fotos mentales de tu cuerpo. Arquea la espalda hacia atrás, esto acentúa las curvas.

De vez en cuando haz contacto visual con él, es una manera de decir “esto es para ti y espera a lo que viene”. Puedes tocarlo de vez en cuando, o sentarte en sus piernas, pero sólo durante unos segundos y luego suéltalo.

Acuéstate sobre tu espalda y estira los brazos sobre el piso, luego levanta las piernas y juega con ellas un poco en el aire, luego bájalas y rueda para quedar sobre tu estómago y levantarte de nuevo.

Otro gran truco es, ejem, ejem, mover el culo: separa las piernas un poco más que tus hombros, doblas rodillas y coloca tus manos sobre ellas. Haz los hombros hacia atrás y mueve el trasero en movimientos circulares. Creeme, funciona y muy bien.

Juega con el escenario: recarga tu espalda contra la pared y baja doblando las rodillas y de nuevo sube. También puedes sentarte de lado en una silla sin respaldo y levantar las piernas. Piensa en niveles: parada, sentada, acostada en el piso, ofrece varios ángulos al espectador.

¡Dieviértanse!