Por qué es importante construir relaciones serias en los 20s

Hay (me incluyo) muchas mujeres a las que no les preocupa tanto tener una relación amorosa a los 20s. Habiendo tantas cosas que hacer, aprender, lugares que conocer y deseos de comerse el mundo entero ¿por qué preocuparse de más por tener una pareja?. Al final de cuentas, sólo entorpecería sus planes. Suena lógico, ¿cierto?, pues si y no.

Elizabeth Spiers, emprendedora de Alabama, afirma que el sueño de muchas mujeres (lo cual me da mucho gusto) es poder independizarse un día y entonces disponer del tiempo y el dinero como les plazca. No tienen responsabilidades mayores que las de trabajar para conseguir esas metas; para ser prácticas: no esposos, no bebés (por el momento).

Ellas, por lo general emprendedoras de tiempo completo, no se sienten preparadas para establecer un compromiso aún, se encuentran inmersas en una búsqueda constante que las ayudará a conectarse con ellas mismas y por lo general las personas alrededor están de acuerdo con eso (aunque muchas otras no, como la familia quizá).

Es entonces cuando comienzan a tomar decisiones, se mudan de ciudad, consiguen un trabajo un tanto estable y persiguen esos sueños que defienden como tesoros.

De pronto, entra él en la escena y es cuando se sienten amenazadas. No pueden establecer una relación porque truncaría sus planes; tienen un montón de cosas que hacer y cambiar el mundo no puede esperar.

Sin embargo, Spiers afirma que todas deben saber algo: las relaciones sí son compatibles con el trabajo.

Hay algo que tienen las grandes ciudades que distorsionan el concepto del tiempo, hacen que ellas se sientan dueñas del mismo para hacer y deshacer a su antojo con eso que encuentran retador.

Pero en realidad no saben cuánto tiempo tienen. Y aunque les vaya bien, éste es finito.

Aquí hay una posible razón, las relaciones tienen una curva de aprendizaje. Desde cómo lidiar con las cosas mundanas de todos los días, cumplir con horarios, asistir a reuniones con los amigos, hasta quién pagará la cena o quién lavará los platos. Y si esto sucede en los 30s se complica aún más.

En unos años, no importando cuán joven se sientan, acercándose a la mediana edad no serán tan adaptable como alguna vez lo fueron. Muchas de esas razones son biológicas. El cuerpo ya no responde igual, ya no se aguanta una desvelada y por lo tanto se darán cuenta del valor que le podrían llegar a dar una almohada cómoda. Ya no sólo se hará ejercicio de la manera tradicional, sino tenderían en buscar un coach especial para guiarlas e incluso asistir con nutriólogas que les pedirán tomar suplementos alimenticios. Estas cosas podrán ignorarlas pero no podrán evitarlas.

Pero Elizabeth dice que no es el punto. El que en realidad cuenta es que de los 32 a los 35 no es la edad en la que quieren experimentar relaciones serias por primera vez porque para construir una relación así, se requiere tiempo y práctica. Casi casi tienen que saltarse lo básico y lidiar con decisiones, conflictos y negociaciones más complejas.

Algunas de esas cosas inevitables podrían ir desde desilusiones por las infidelidades de la pareja, mayor éxito profesional de parte de uno, en cómo educar a los hijos hasta algunas más fuertes como una enfermedad, etc.

“No es una cuestión de si todo esto sucederá o no, el punto es cuando” afirma Spiers. Y si ellas deciden pasar el resto de su vida con alguien, deben saber que todo eso podría suceder más pronto de lo que creen.

Las relaciones son demasiado importantes para aprender a enfrentar esos problemas y más. Elizabeth recomienda que estas mujeres deben hacerlo para saber cómo resolverlas. Deben fallar. Deben tener algunas citas terribles. Algunas veces ellas deberán ser las malas del cuento. Pero deben aprender a no serlo más. Deben pasar mucho tiempo con sus parejas, deben luchar con ellas y por ellas, sabiendo que el esfuerzo valdrá la pena, estas cosas llevan su tiempo.

Spiers aclara que no está sugiriendo que necesariamente las mujeres “sienten cabeza” en los 20s. Lo que ella quiere decir es que las relaciones sean vividas al máximo, transparentemente. Que hagan el esfuerzo por llevarlas de esta forma.

Ustedes necesitan práctica, aprender. Algunas son de la idea de nunca más tener una relación, pero otras sí sueñan con formar una familia algún día; entonces ellas necesitan tiempo (mucho, de hecho).

También necesitan recordar, chicas adictas al trabajo, que éste no es todo. Spiers cuenta que ella conoció a su prometido en el trabajo y dadas las circunstancias tuvieron que decidir con rapidez si estaban dispuestos a ser despedidos. ¿Qué es más importante: el trabajo o la relación? Y eligieron la segunda. Afortunadamente, ninguno fue despedido. Pero afirma que si la hubieran mandado a empacar sus cosas, no se habría arrepentido. Los trabajos son reemplazables. La gente que verdaderamente aman, no lo son.

Ella cree justo decir – sin evidencia científica – que en el lecho de muerte rara vez se incluye: “¡Si tan sólo me hubiera puesto a trabajar veinte horas a la semana en la oficina! Esa versión del producto un poco más limpio hubiera hecho toda la diferencia.” Pero ¿esa historia del chico?, ¿con esa chica (ustedes)? No se la pueden perder.

Foto: levoleague.com

Fuente: Medium