¿El vestido de boda a la basura?

¿Quieres volver a ponerte tu vestido de novia y así sentirte novia otra vez? Éste es el plan.

Tanto tiempo que dedicaste a buscar el vestido perfecto para sólo usarlo un día. ¿No te da algo de tristeza? Recuerdo cuando en mi boda me puse el vestido y me sentí la mujer más hermosa y más afortunada del planeta. Recuerdo también el momento en el que me lo quité al final del día, como si apegarme al vestido fuera lo único que me mantendría “novia” para siempre. Y ni qué decirles de la tristeza que me embargó cuando -sin mi permiso- mi mamá lavó el vestido para empacarlo al vacío y jamás volver a verlo. Esperen que suspiro, ahh.

Aquí entre nosotras, hay un truco que puedes hacer para volver a sentirte novia y para -por qué no- volver a ponerte tu vestido soñado. Bajemos la voz. Se llama de una tendencia que ya habíamos hablado en Belelú: Trash the Dress. Si, es un pequeñito truco de los fotógrafos para que tengas la oportunidad de revivir lo que fue ponerte tu vestido de novia, sin las limitaciones de no poder ensuciarlo, rasgarlo o admirarlo simplemente en su naturalidad.

Ésta sesión comenzó su apogeo en Estados Unidos, en donde muchos fotógrafos empezaron la tradición de re-vestir a las novias para fotografiarlas en ambientes más naturales y relajados posteriormente a sus bodas. Así entonces nacieron imágenes increíbles de novias en el mar, en bosques, encima de carros chatarra, etcétera.

Como fotógrafa, debo confesar que ésta sesión es una de mis sesiones favoritas a fotografiar por que no sólo las novias vuelven a sentirse novias, sino también se pueden lograr poses más naturales de los novios. El día de la boda, andan muy guapos y arreglados pero también algo estresados por cumplir el tiempo de sus fotografías, ver a los invitados, disfrutar la fiesta, etcétera. El día de su sesión Trash the Dress, siempre andan más relajados, ya se han casado entonces el estrés pasó y están más enfocados en sólo divertirse y disfrutarse.

Además, las novias pueden ya treparse a los árboles, despreocuparse por ensuciar o rasgar el encaje del vestido, soltarse el pelo y desmaquillarse.

Si tu plan no es que el vestido de novia permanezca en tu familia para siempre y terminarás subastándolo o vendiéndolo, piérdele el miedo a tomarte ésta sesión. Al final, sólo ten cuidado por no maltratar mucho el vestido pero ensúcialo a gusto, los servicios de tintorería y preservación de vestidos de novia son buenísimos y hacen maravillas. Como Martha+Hugo, quienes tenían sus reservas de subirse a las rocas y tomarse fotos en la arena, pero el resultado les encantó y el vestido volvió a estar como nuevo después de la tintorería.

A soltarse el pelo y volver a ser novias por un día.