“El poder de los tacones no lo tiene ningún objeto”, Alonso, un hombre que los usa

Un hombre digno de admirarse y al que hay mucho que aprenderle.

Quedé impresionada cuando conocí la historia de Alonso Murillo, un estudiante de Diseño Textil en la Universidad Iberoamericana, una de las más prestigiadas en todo México, que además utiliza el Sistema Educativo Jesuita. ¿Pero qué tiene de especial Alonso? Él es el único hombre que en 70 años que tiene la institución de existencia se ha atrevido a usar zapatos de tacón sin pena alguna. Él usa jeans ajustados, camisa de vestir, barba larga y chongo en el cabello para ir a sus clases sin importar lo que opinen los demás de él.

Algunos hombres fruncen el ceño pero las mujeres le aplauden el dominio de la técnica para caminar sobre tacones de 15 centímetros y la seguridad que proyecta. “Le admiramos su forma de camina, lo que proyecta” dice una de sus compañeras.”Nunca nadie le ha impedido la entrada al campus, nunca ha sido agredido. Tampoco ningún sacerdote jesuita ha levantado un crucifijo ante sí para intentar exorcizarlo” cita el texto de donde recuperamos esta información.

El caso de Alonso es especial porque ha llegado a “evangelizar en su entorno” pues a el no le interesa transformare en mujer, ni en travesti, lo que a él le gusta simplemente es: usar tacones. “Lo que Alonso está haciendo es una investigación sobre la identidad de género que se ve durará varios años, por eso se ha ganado el respecto de la comunidad”, asegura el coordinador de la carrera de Diseño Textil, el maestro Fernando Bermúdez Barreiro.

Las intenciones de este chico no son pasajeras pues asegura que: “he usado bolsos, aretes… pero el poder que tienen los zapatos de tacón es mucho más fuerte que cualquier otro objeto. Los zapatos tienen mucho background de erotismo, lujo y poder. Si estudié diseño textil es para saber las historias de los objetos y yo poder crear una nueva historia con ellos”.

Actualmente la colección de zapatos de mujer que tiene Alonso consta de 20 pares los cuales se encuentran acomodados en la zapatera de su clóset alternados con los pares de zapatos de hombre.Respecto a esto él opina “a veces me cuesta más trabajo encontrar zapatos de hombre que de mujer, soy muy analítico, así que me gusta calcular qué objetivo va a transmitir cada par de zapatos. Me gusta la coherencia hasta en el calzado, por lo que selecciono con los que quiero transmitir poder, con los que quiero demostrar seguridad, con los que por el color o la pedrería puedo transmitir erotismo”.

Me quedé sin palabras al conocer su historia, ahora cada vez que voy a comprar zapatos simplemente me acuerdo de él y me pregunto ¿qué quiero proyectar? si el tiene la capacidad de pensar en todo esto al escoger algo que para nosotros nos parece muy simple ¿por qué nosotros no lo hacemos?

Fuente: AnimalPolítico